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sábado, 28 de diciembre de 2024

RUTA CIRCULAR POR EL MACIZO DE ARRIA

Con el turrón aún atascado entre las muelas y los polvorones haciendo estragos en nuestras cinturas, decidimos despedir el año con una última ascensión al macizo de Arria. La expedición partió de Venta Fresnedo, un enclave tan diminuto que encontrar aparcamiento resultó una odisea. Finalmente hallamos una explanada al borde de la carretera que, en un principio, confundimos con una simple dilatación asfáltica. 
El primer asalto a la montaña puso a prueba nuestra pericia en el arte del vadeo. A falta de puente, tocó demostrar quién tenía el equilibrio de un sherpa y quién, bueno, no. De los cinco intrépidos montañeros, solo uno mojó su bota en río, pero gracias al todopoderoso Gore-Tex, la cosa no pasó a mayores… 
A partir de ahí, nos adentramos en un bosque que parecía sacado de un cuento de hadas… si los cuentos de hadas tuvieran árboles caídos bloqueando el camino y una vegetación digna de la selva amazónica. El antiguo cambero, se resistía a ser encontrado. El GPS, nuestro fiel compañero, nos guió a través de claros entre la maleza, donde las zarzas nos recordaron, a base de arañazos, que la montaña no perdona ni un despiste. Encontramos restos de cintas de balizaje, cual reliquias de expediciones pasadas, que servían más como recordatorio de que alguna vez hubo un camino que como guía efectiva. 
Ascendimos por un terreno que combinaba barro, piedras y humedad en una perfecta armonía. Llegamos a los restos de una cabaña, ahora pasto de la maleza. Tras dejar atrás este vestigio de la civilización (o de lo que quedaba de ella), entramos en zonas más despejadas, con pastizales y restos de otras cabañas. 
En uno de los collados, junto a un caballo que nos miraba desde los alto, hicimos un alto para “las 11”. Mientras degustábamos nuestros humildes víveres, debatimos sobre la estrategia de uno de nuestros ausentes compañeros para ascender al Mont Blanc a base de Doritos y Risquetos. El debate, para ser sinceros, se inclinaba más hacia el escepticismo absoluto. 
Casi sin darnos cuenta (o quizás porque la conversación sobre los Doritos nos distrajo), alcanzamos la cima del Cuetu el Castillo (1002 m). ¡Otra cumbre sin buzón! Alguno ya esta haciendo toda una lista. 
El descenso, por un estrecho canalón, nos llevó a terrenos más herbáceos, desde donde bajamos a los invernales de Arria. La senda, aunque bien marcada, seguía empeñada en poner a prueba nuestro equilibrio con generosas dosis de barro. Las polainas, se convirtieron en objeto de deseo para más de uno.
Finalmente, llegamos a un pastizal desde donde tomamos la pista de vuelta a Venta Fresnedo. La búsqueda de un lugar digno para reponer fuerzas tras tal gesta se convirtió en otra pequeña aventura. Al final, cual peregrinos modernos, nos acomodamos junto al cartel del Año Jubilar Lebaniego, una coqueta y minúscula área de descanso con banco y fuente (pero sin papelera, ¡un drama!). Allí, entre anécdotas y risas, dimos buena cuenta de nuestras provisiones, dando por concluida, con éxito (y mucho humor), nuestra particular expedición a este macizo.
Puedes ver el resto de las fotos aquí.

Track de la ruta en wikiloc:
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domingo, 17 de diciembre de 2023

Pico Boru y Cueto Tejado

Último mes del 2023 y también la oportunidad de cerrar el año con una nueva ruta, pendiente desde hace meses en las sugerencias propuestas. Dos cimas asequibles y en una zona a la que personalmente no me había dado por exlorar, ya que siempre que realizamos ascensiones por esta parte de los Picos nos quedamos con las que rodean al casetón de Andara y que quedan en ruta a través de este refugio.

Arrancamos a las 7:30 de la sede del club rumbo a Sotres, pero con parada obligada en La Casa Azul de los Tánagos. Cogemos fuerzas y un bocadillo de pollo para el que no preparó la comida el día antes y nos ponemos en camino hacia nuestro destino, pasando por Panes y con una gran sorpresa. Al llegar al desvío para Arenas nos aguarda un cartel anunciando el corte de la carretera a la altura de Cáraves. Ahí conocimos la parte alta de este paso, antes de Mier desviándonos por la AS-345 pasando por Alles y continuando hasta daral mismo Arenas. No supuso mucho retraso pero sí unos cuantos kilómetros de carretera más.

Llegados a Sotres primera mala noticia. El Hostal La Perdiz, que nos acogiese en la travesía de Junio de 2017 y al que siempre habíamos proyectado volver había desaparecido en favor de otro establecimiento, pequeño "disgusto", aunque siempre queda probar si este hostal iguala en atención al que nos refugió entonces.

Dejamos el coche bajo el hostal y comenzamos nuestra ruta ascenciendo por la calle junto al hotel Casa Cipriano que lleva hacia el albergue, La Eria Allende, calle que nos saca de Sotres por la ladera sur y asciende hacia la Majada del Robro. Ya dejando atrás el pueblo nos topamos con un par de bancos colocados para deleite de paseantes que quieran acercarse y disfrutar de unas buenas vistas de Picos.


La pista va serpenteando y nosotros atentos a los desvíos, y con el último dejamos la pista para tomar el sendero que nos lleva a través de la Majada del Medio hacia el collado Fuente Soles. Dado que el ascenso es bastante suave, ya el grupo de cabeza empieza a meter la directa y nos lleva con la lengua fuera hacia las cotas más altas, en la búsqueda de nieve invernal. Cosa que pudimos comprobar, pese a lo avanzado de la estación, ya muy poca nieve se conserva en estas cotas. Esperemos que con la llegada del 2024 caigan buenas nevadas que nos aseguren los acuíferos de Picos para el verano.




Pudimos pasar cerca de lo que puede ser uno o varios pequeños rebaños de rebecos que incansablemente subían y bajaban por las laderas, no sabemos si asustados por nuestra presencia o bien buscando la escasa comida que el invierno les dejaba entrever por encima de las poco nevadas lomas en las que se encontraban. Las fotos no hacen justicia a lo cerca que nos dejaron pasar de ellos.





Pasado el Collado Fuente Soles se pueden contemplar ya cimas como el cercano Macondíu, en cuya base se encuentra el refugio del Casetón de Andara, aunque no conseguimos verlo desde ningún punto de la ruta.


Seguimos nuestro ascenso y empezamos a distinguir las cimas que vamos a cubrir hoy. Tomamos la cara este del Pico Boru como objetivo para buscar la mejor manera de subir, atravesando las laderas heladas y buscando pasos de piedra para no necesitar hacer uso de los crampones, más que nada por no anda con el "quita pon" debido a la poca nieve caída, que dejaba al descubierto demasiada piedra como para andar con ellos el resto del camino.

Primer ascenso cubierto, bonita y asequible cima con el detalle de un buzón que pese a faltarle tapa para poder dejar tarjeta de cima, es visible desde casi toda la ruta, ya que asoma perfectamente y su brillo hace que se pueda tomar como referencia. Foto de cumbre y proseguimos.


Y ahora lo que vamos a intentar es proseguir hasta el Cueto sin mucha pérdida de altura, cresteando entre ambas cimas. Buscando el mejor paso sin necesidad de material nuevamente fuimos recorriendo el cresterío hasta ell collado previo al Cueto. Aparentemente el brillo de la nieve hacía pensar en que estaba muy compacta y posiblemente encontrásemos hielo, pero dado el poco espesor y que eran visibles las rocas nos pusimos rumbo a la cumbre comprobando a nuestro paso que no era necesario el uso de material de progresión.

Hecha cumbre en Cueto Tejao continuamos hacia Valdominguero, tan solo por reconocer terreno hacer algo más circular la ruta. Comenzamos a poner rumbo de regreso cresteando alguna de las Picas del Hoyo Sin Terre, dejando el pico Soriano a la derecha para enlazar más adelante el camino que proviene de Fuentes Soles. Antes de ello aprovechamos para hacer una parada para almorzar.

Camino ya conocido el que nos devuelve al collado de Fuentes Soles y que vuelve a descencer por collado la Cima y collado del Medio hacia las pistas ganaderas que nos devuelven a Sotres, no sin antes registrar el patinazo y esguince del "presi", que a día de hoy le sigue dando guerra, casi dos semanas después. 

Breve pero bonita incursión por el macizo oriental que seguro continuaremos reconociendo.

Puedes ver el resto de imágenes en el album del club pulsando aquí.

A continuación, el track realizado:

 

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domingo, 22 de octubre de 2023

LA INMUNIA – PEÑA LUSA – BECERRIL



Y llego el Otoño, pero en todo su esplendor, domingo despejado que algunos de nosotros nos resignamos a que llegará el frio vistiendo los plumas y gorros a regañadientes, pero ese no era el caso de nuestros dos agregados perrunos que desde que pusieron pie en tierra en Lunada, no dejaron de andar sin rechistar. Pues sí, frío y sobre todo viento, fue nuestro acompañante de aventuras en este día con el objetivo de hacer tres cumbres de cuyo principal pico era Peña Lusa 1568 m divisoria natural de Soba (Cantabria) y Espinosa de los Monteros (Burgos). 



La ruta es circular y no presenta dificultad alguna salvo tener cuidado con algún cazador, mucho más madrugadores que nosotros, que estaban apostados pendientes de ver a alguna liebre saltarina, pero nada más pasar la senda que rodea las peñas y encaminarnos al bosque de hayedos dejamos de verlos para nuestra tranquilidad y la de David que temía que Nala y Maya se sumarán al divertimento de jugar al escondite con tan inquietante compañía. El paraje en estas fechas de árboles de hoja perenne al igual que cualquier otro bosque de Cantabria, espectacular. 


La subida hacia nuestra primera cima es muy estirada, liviana, subes con poca pendiente y con paso firme hasta llegar a una zona muy curiosa denominada Canal de Balmada que nos introduce entre sus paredes coloridas de diversa vegetación y hacemos nuestro primer parón, eran las once Javi, sin triskis pero el chocolate….no faltó. 
 
Tras el parón llegamos a la cumbre de La Inmunia cuya planicie nos dejo a todos perplejos de la cantidad de Jitos que habían hecho en su base, debe de ser una costumbre el elaborar uno por cada visita que se haga, pues piedra hay de sobra, hasta para construir un refugio, desde aquí ya empezamos a ver todo el esplendor de nuestro entorno cuyo día, aunque nublado, nos dejaba otear toda su magnitud.



Reemprendemos nuestro camino bajando por una zona ya pedregosa y con algo más de dificultad a lo que estábamos acostumbrados hasta ahora y poco a poco llegamos al alto de la Tramasquera donde nos cruzamos con varios grupos de montañeros que debían querer abordar la zona oriental hacía la zona de Soba, nosotros seguimos nuestro rumbo hacia el inicio de la subida de Peña Lusa, que si bien la subida era un poco más exigente para nosotros, para nuestros amigos Beagles fue un poco de alpinismo sin cuerdas, donde con bastante maña fueron sorteando cuantos obstáculos se les ponían por delante.. 


Tras el pequeño esfuerzo llegamos a nuestro objetivo, Peña Lusa , desde cuyo balcón tienes unas vistas espectaculares de la Castrovalnera y Pico de la Miel, en la zona Occidental, como todo el valle del Asón y Soba si miramos hacia el Occidente. 
 


Curioso es el nombre del “club” que ha apadrinado este pico “ Palomiteros Expedicción”, en cuyo buzón dejamos nuestra tarjeta. 

Tras el almuerzo de rigor emprendimos rumbo hacia la última cima que íbamos a visitar en el día de hoy, la verdad que las tres distan a pocos cientos de metros y el llegar a ellas se hace muy ameno por lo que seguramente en una mañana madrugando un poco se puede realizar para poder visitar luego los manjares culinarios que hay por la zona, pero habrá que dejarlo para otra ocasión… 


Bajando poco a poco, con algo de cuidado llegamos a una braña que separa ambos picos para rápidamente abordar la última subida hacia el alto Becerril, mucho más fácil que la anterior, pero con vistas igual de fabulosas, desde este punto tenemos una vista muy buena de la base de ejército ubicada en el Picón del Fraile, que desde varios puntos de la geografía cántabra, por la noche, se ve iluminada. 

Debido al viento reinante echamos un último ojo a nuestro alrededor para bajar hacia nuestro punto de partida de esta ruta otoñal. 

Como punto final a nuestra andadura nos quedo claro que cuando en una ruta que te descargas en las indicaciones del autor te especifica que es recomendable el uso de polainas, es por algo… los pobres tuvieron que ser alzados por el peligro con la multitud de Argomas que poblaban esta zona deforestada y sus pinchos molestos. 

Sobre 5 horas estiramos esta ruta que nos llevo por este bonito paraje muy recomendable para todo tipo de senderistas, el camino en si no esta balizado pero hay numerosos jitos que muestran la ruta a seguir.

Puedes ver el resto de las fotos en los albumes del club pulsando aquí.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Una clásica del macizo occidental: el Mirador de Ordiales y pico Cotalba

Esta ruta comenzó con un madrugón de los ya estamos desacostumbrados y con dos mierdas, ya que se supone que íbamos a asistir 5 a la ruta y solo nos presentamos 3. Uno fue una mierda literalmente ya que paso todo el día y noche anterior sentado en el trono, por lo visto. El otro, se rajó por la noche tras varias escusas (que si rodadas, que si el tiempo, que si la época del año, etc), avisándonos que no contásemos con él, ya que había pasado la semana de vacaciones y estaba muy cansado como para darse ese madrugón. Pero como somos buena gente lo perdonaremos, ya que es la primera tirada de barco que nos hace. Esperemos que nos lo compense preparando la próxima ruta del club. 


Tras realizar prácticamente todo el viaje de noche y ver de la que estábamos llegando como amanecía sobre los Picos, llegamos al collado de Pan de Carmen (¿sería que una pastora haría pan aquí? Estaría bien conocer la historia de este nombre), y menos mal, porque si hubiésemos dejado el coche en los Lagos de Covadonga, la ruta se hubiese alargado al menos una hora entre ir y volver. 

Comenzamos la ruta en dirección a Vega del Huerto y cruzando el puente junto al Pozo del Alemán, lugar en el que se bañaba un alemán, al que le gustaron tanto los picos de Europa que se vino a vivir junto a ellos (y este dato no es una suposición). Seguimos subiendo pasando por Vega la Piedra, muy fácil de identificar por la gran piedra que hay como si estuviese colocada a propósito y La Redondiella, un grupo de cabañas que es hasta donde llega el camino perfectamente marcado. Esto se debe, como suele ser habitual en Picos de Europa, a que aquí hubo una minas. Aquí el camino se convierte en sendero, aunque sin ninguna perdida ya que esta es una zona por la que suele haber transito y enseguida llegamos al refugio de Vegarredonda, el cual, ya había terminado la temporada y por eso estaba cerrado. Es digno de comentar, que en este lugar, por primera vez, hemos tomado “las 11” antes de las 11:00, todo un hito para nosotros, se nota que hemos madrugado y no hemos desayunado por el camino.

Continuamos la ruta ascendiendo cómodamente por la Sierra Pelada ya que hay unos falsos llanos (de los de verdad) hasta llegar al refugio de Ordiales de Abajo, que se encuentra en una campa que estaba plagada de rebecos, pastando o corriendo de forma impresionante por las rocas y que pese a que iba llegando gente a la zona, ellos no se movían. Desde aquí hasta el Mirador de Ordiales, es un pequeño paseo de 5 minutos. Llegamos al Mirador de Ordiales, que por cierto, es un mirador natural, no os esperéis una plataforma como la que hay en El Cable en Fuente Dé o el de Santa Catalina en la Bolera de los Moros. 



Eso si, las vistas son espectaculares, ya que se trata de un cortado en el que da vertigo asomarse. Desde aquí pudimos a ver a la perfección en trazado de rutas como la Senda de la Jocica o la Senda del Arcediano, que las tenemos relativamente recientes, así como el Cantu Cabroneru en medio de ambas, el cual aún tenemos pendiente (aviso a navegantes!! o a miembros del club en este caso). 






Aun queda poner la guinda al pastel a la ruta, y no nos podemos ir sin hacer una cima, en este caso es la del pico Cotalba (2.026 m), y tras buscar los jitos que nos indican por donde va la subida, nos ponemos en marcha. Parecía una subida cómoda, aunque de estas en las que siempre aparece una cima más alta detrás de la que ves que vas a subir. Todo iba bien, subíamos a ritmo y con en tiempo muy controlado, hasta que nos desviamos en un cruce en el que no vimos un jito gigantesco (aunque un poco desmoronado en nuestra defensa, y que yo mismo me encargue de volver a colocar a la vuelta las piedras en su sitio) y engañados por otros jitos nos metimos en una pequeña canal en la que tuvimos que hacer una trepada que nos hizo sudar la gota gorda y nos hecho a bajo los tiempos, pero conseguido superar este “pequeño inconveniente” hicimos cumbre. 


Una cumbre que aunque pase raspando lo 2.000 m tiene unas vistazas increíbles y que por cierto no tiene buzón o al menos aquel día no lo tenía, porque parece ser que lo hubo. Así que no quiero meter presión, pero igual tenemos que poner nuestro primer buzón en un 2.000 de Picos, lo digo por si alguno se anima, ya que la cima en la que pusimos nuestro primer buzón fue muy criticada: “que si aquí no viene nadie”, “que si es una cima muy fea”, “que si no llega a los 2.000 m”, etc. etc. Se que el hombre del caldero estaría dispuesto a volver a cargar con ello. 






Descendemos de la cumbre (por el camino correcto, nada que ver por donde nos habíamos metido para subir) y paramos a comer en el refugio de Ordiales donde hace algo menos de viento. 







Ya solo nos quedaba regresar hasta el coche, aunque no sin antes parar a repostar agua en Vegarredonda, donde casi nos comen unos perros que custodiaban el refugio como si algo súper valioso se guardase en su interior, aunque realmente lo que querían era meter un poco de ruido. Finalmente llegamos al coche en hora y con ganas de hacer una paradita en nuestro querido Royal III para merendar y ver las novedades que tienen en su obrador.


El resto de las fotos las puedes ver aquí

domingo, 16 de octubre de 2022

Circuito por el Besaya, Obios y Navajos.

Como es costumbre nuestra comenzamos el día desayunando y así de paso haciendo tiempo para esperar a los mas rezagados, Fermín, un nuevo fichaje de esta temporada que trabajó por la noche y a José Luis que apareció con un cambio de look que se hizo para correr la UTMB Mont-Blanc 2022 en Chamonix (merecía la pena esperar a nuestro Kílian Jornet particular). Una vez todos reunidos nos ponemos en marcha a la localidad de Pujayo, próxima a Bárcena de Pie de Concha. Aquí se nos vino a la cabeza la posibilidad de que hubiese una cacería al ver que había cazadores en la puerta de un bar. Sin embargo al estar en Bárcena y no ver ningún cartel que lo indicara cuando llegamos a Pujayo, no nos volvimos a preocupar y comenzamos la ruta. El comienzo de la ruta es a cañón hacia arriba, cruzando portilla tras portilla los estacados que separan los prados que hay sobre Pujayo. 
Llegamos a una pista que sube desde Molledo y seguido a una campa donde termina, Braña Navajo, desde aquí nos queda subir de nuevo a cañón hasta la cima del cueto Navajos, la diferencia, es que esta vez seria entre bardales, ya que no estaba muy limpio que digamos (aunque se podía pasar pinchándose un poco), salvo el ultimo tramo donde habían quemado los escajos y se te metía el polvo del terreno quemado en los ojos con el viento sur que hacia. Así todo el peligro de la ascensión a esta cumbre no residía en los pinchazos que te pudieras llevar, sino en las balas que te pudiesen disparar. Pues justo de la que estamos subiendo por mitad de la ladera, observamos un cazador, el cual nos indica que estamos en medio de una batida de jabalí. Ante su falta de indicaciones claras de hacia donde podemos ir para quitarnos de en medio, seguimos subiendo hacia la cumbre donde encontramos otro grupo de cazadores que nos indican que si subimos al Navajos y luego vamos hacia el Obios por la cumbrera no tendremos problema de meternos en medio del campo de tiro. Tras sufrir (unos mas que otros) por nuestras vidas durante una tensa ascensión, hacemos cumbre en el Navajos (1.066 m). Alucinaríais lo rápido que es capaz de subir alguno cuando sabe que hay gente con rifles alrededor. Nos hacemos unas rápidas e incomodas fotos ya que el viento que había, hacia imposible permanecer mucho tiempo en la cumbre.

Continuamos como teníamos pensado y como nos indicaron los cazadores por la cumbrera de esta sierra, la cual forma parte del límite Este del Parque Natural Saja- Besaya, pasamos por la pequeña cima del Alto de la Rasía, la cual da nombre a dicha sierra y buscamos un lugar un poco cobijado donde tomar “las 11”, antes de llegar al collado de Los Cantones. En Los Cantones al fin vimos la primera indicación de cacería en una pista que baja hasta Pujayo. Afortunadamente nosotros de aquí tenemos que seguir hasta el Obios (1.221 m), lo cual es una fácil ascensión, primero por pista y luego la abandonamos para subir mas a derecho. 
Empezamos el descenso por el monte Vaocerezo, siguiendo la arista que marca el límite del hayedo. Hasta que llegamos a un punto que el camino se mete en el bosque y nos entran las dudas de de si vamos por el camino correcto y se empieza a comentar lo típico “nos hemos pasado, pero no se veía camino” o de si “tiramos a derecho por el bosque”. Aunque esas dudas se terminan rápido, porque de repente vemos a un cazador con un perro y tras volver a cagarnos un poco en los pantalones, decidimos salir de allí pitando, con la buena suerte que ademas tomamos el camino correcto que nos saca a la pista por la que bajamos a Pujayo.
En la bajada vimos a otro pero nos dijo que ya les faltaba poco para terminar y que mientras fuésemos por la pista no había problema. Así que el ambiente se calmo y comenzaron conversaciones a acordes con la hora de comer que ya iba tocando, y los temas de conversación ya cambiaron hacia comida vegana, sin gluten o sin lactosa.

Todas las fotos aquí.

domingo, 7 de agosto de 2022

Travesía por el Macizo de las Ubiñas

Vamos a por la segunda travesía del año y en este caso es por un lugar que ninguno del grupo conocíamos, el Macizo de las Ubiñas en el Parque Natural Las Ubiñas – La Mesa. 

Tras un viaje de un poco mas largo de lo esperado, ya que fuimos por el puerto de la Ventana en vez del camino mas corto siguiendo la autopista a León, llegamos el viernes a Torrebarrio, donde dormiríamos en un albergue, para el día siguiente partir de este mismo pueblo leonés hacia nuestro primer objetivo, el pico Colines.
El sábado comenzamos a andar a las 8:30 por la pista que sube con bastante pendiente (aunque de esto no seríamos conscientes hasta que la cogiésemos al día siguiente, ya de regreso) por el Picón hasta una cabaña-refugio donde acaba la pista. Hasta aquí la parte fácil de la ruta, a partir de este punto tenemos que subir por la Lomba Verde y la Lomba Camborente en dirección a la Muesca Colines, el collado que hay entre el pico Colines y el Prau. La subida hasta este punto se hace dura ya que no hay camino, y salva mucho desnivel en pocos metros con incomodas pedreras, pero al hacerla por la mañana tenemos la ventaja de que la realizamos a la sombra del macizo de las Ubiñas y aun estamos frescos.
Desde este collado rápidamente alcanzamos la cima del pico colines, donde tras hacernos rápidamente unas fotos de cumbre, bajamos directamente hasta la Vega del Robezo y de ahí seguimos la senda que nos lleva hasta el Canalón Bajero por el cual descendemos a los Puertos de Agüeria, donde tras no encontrar ninguna buena sombra, decidimos comer junto a un riachuelo.
Siguiendo el riachuelo y tras abastecernos de agua en una escondida fuente, volvemos a ascender, esta vez por el Canalón Cimero siguiendo una senda que nos lleva a la Forqueta del Portillín. Aunque la subida no es muy dura, el fuerte calor y el grupo de cabeza que subieron a un buen ritmo, nos hicieron sudar mas de lo debido, aunque finalmente llegamos a este collado, que tiene unas impresionantes vista de nuestro destino final del sábado, el refugio de El Meicín.
Bajamos al refugio por un camino con una fuerte pendiente, la cual, dejo tocados los cuádriceps para el día siguiente, aunque pensando en la cerveza que nos íbamos a tomar a nuestra llegada al refugio, poco nos importó.
El domingo nos levantamos animados por culminar esta travesía ascendiendo a Peña Ubiña, la cima mas alta de este macizo con 2.411 m. Aunque salimos mas tarde de lo que pensábamos, debido a un pequeño retraso para servir el desayuno (cierto es que el chico no tenia ayuda para prepararlo, como debe ser lo habitual) comenzamos la ruta pasadas las 9 de la mañana, ascendiendo a buen ritmo al Alto Terreos, en el Puerto de Tuiza.
Tras 40 minutos de subida y tras deliberar si subir por la cara sureste o por la sur, continuamos rodeando el valle de Riotuerto bajo las paredes de Peña Ubiña para finalmente subir por la sur (personalmente para el autor de esta crónica, un acierto, sobretodo una vez visto desde arriba). Junto al peñasco de La Carba, desde otro collado comienza una subida que aunque en algunos puntos nos tenemos que apoyar con las manos se sube fácilmente siguiendo las marcas de PR y los jitos hasta la misma cima, donde recibiríamos el segundo premio del día a parte del de haber hecho cumbre y es que una pareja nos recomendó un sitio en el que ir a comer que fue todo un acierto.
No se si seria la cosa de pensar en la comida, pero hasta los que no bajan bien bajaron como balas y casi sin darnos cuenta volvíamos a estar en el collado junto a La Carba. Desde aquí solo teníamos que seguir el sendero hacia Torrebarrio hasta empalmar con la pista por la que subimos el día anterior. Tras darnos un agua en el abrevadero del pueblo al restaurante que nos recomendaron fuimos para celebrar el éxito de nuestra travesía y despedirnos hasta la próxima.
El resto de las fotos puedes verlas en los álbumes del club aquí.

Y a continuación os dejamos los tracks de ambos días:

Primer día, de Torrebarrio a Meicín por Pico Colines 

Segundo día, de Meicín a Torrebarrio por Peña Ubiña