miércoles, 25 de mayo de 2016

TRAVESIA POR EL MACIZO CENTRAL DE PICOS DE EUROPA

DIA 1.

Sin madrugar mucho y tras desayunar en la casa azul como es costumbre nuestra, vamos hacia Poncebos, para hacer la primera etapa de nuestra travesía. Esta primera etapa, en principio era la más sencilla de todas, aunque alguno acabamos con secuelas, de este día. La ruta del primer día consistía en salir de Poncebos y llegar hasta Posada de Valdeón, concretamente a los Llanos de Valdeón, donde está el albergue en el que nos quedaríamos. 

Dejamos el coche en el aparcamiento que hay junto al funicular, que estaba vacío cosa normal ya que era un miércoles, pero a la que estamos poco acostumbrados a ver. Comenzamos la “Ruta del Cares” y ya en el primer tramo, que sube hasta un alto, tuvimos los primeros problemas, y es que uno de nosotros, que aun llevaba la sudadera puesta y tras una rápida ascensión, sufrió la primera y única pájara de la travesía. Tras reponer fuerzas bebiendo un poco de agua y quitándose la sudadera, se recobraron las fuerzas y pudimos proseguir el camino, recorriendo la bonita, transitada (porque aunque fuera un miércoles y no hubiera casi gente en el aparcamiento, estaba había bastantes personas haciendo la ruta, casi todos extranjeros) y repetida ruta del cares que ya la habíamos hecho varias veces (ida y vuelta como diría alguno que intenta presumir de sus pocas hazañas montañeras).

Tras comer el bocadillo partimos hacia Posada de Valdeón, unos ratos por pista y otros por carretera hasta llegar a nuestro destino. Allí tras refrigerarnos nos instalamos en el albergue, nos damos una ducha de agua tirando a fría y vamos a cenar un poco de queso de Valdeón y un mítico bocadillo de chorizo frito, ¡¡¡BRUTAL!!! 


DIA 2. 

Este es el día en el que mayor desnivel tendríamos que superar, ya que después de llegar a Cordiñanes, tendríamos que afrontar la larga subida hasta el refugio de Collado Jermoso. En el comienzo de la ruta, ya tuvimos problemas y es que nos pasamos como dos buenos zoquetes, el desvío en el que se comienza a subir por AsotÍn. Después de casi escalar (la verdad, es que había un cable, aunque parecía más una vía ferrata que un camino) y pedir consejo por teléfono a nuestro guía que no pudo venir a la marcha, bueno... todavía hay alguno que dice que nos dejo tirados, ¿quién será?  

Cuando encontramos el camino correcto (indicado con marcas de PR, lo que dije, nos equivocamos como zoquetes) comenzamos a subir a un buen ritmo, para recuperar el tiempo perdido subiendo cuestas y persiguiendo falsos caminos. Pasando por lugares espectaculares, por caminos labrados en la roca, bosques de hayas, hasta llegar a la Vega de Asotín, donde hay una vista increíble del macizo occidental. 

Aun nos quedaba bastante por subir, ya que teníamos que subir hasta el collado Solano, donde tendríamos el primero de muchos encuentros con rebecos, tras esto atravesamos la Traviesa de Congosto (mucho mas tendida) hasta llegar al último repecho antes de alcanzar el refugio. Aquí comenzamos a encontrarnos los primeros neveros, en el tramo más complicado, pues la pendiente y el terreno en algún momento nos hicieron trepar un poco por la roca ya que el supuesto camino estaba tapado por la nieve, también es verdad que justo delante nuestro paso otro grupo de montañeros, que dejaron sus huellas en la nieve y solo hubo que seguirlas. 

Una vez en el refugio vimos como nuestros “guías” era el mismo grupo que compartió albergue con nosotros en Posada de Valdeón (el sábado tenían pensado correr “El Cainejo”) y que esa noche también iban a compartir cena (por cierto, la cena estaba impresionante, cocina de autor en Collado Jermoso) y techo con nosotros. Esta noche nos fuimos pronto a la cama ya que el día siguiente prometía ser duro y aun no teníamos muy claro por dónde íbamos a ir, ni como estaría el terreno). 



DIA 3.

Desayunamos y decidimos emprender el camino. Al final, optamos por ir hasta la Colladina de las Nieves y de ahí bajar por la canal de San Luis a El Cable, que al menos uno de nosotros conocía el recorrido. Tras un primer tramo hasta Las Colladinas en el que una pala de nieve nos hizo sudar más de la cuenta, por la pinta que tenía más que por lo dura que fuese. Desde aquí fue prácticamente todo una cómoda bajada por nieve, hasta llegar a la Vega de Liordes. Bajamos hasta la Vega de Liordes, porque una vez más nos saltamos el desvío marcado con jitos que salía a nuestra izquierda y que nos llevaría a la Colladina de las Nieves. Así que nos toco subir de nuevo hasta el desvío. Ya solo nos quedaba por delante la ultima y gran subida del día, pues subir a este collado impresiona más de lo que en realidad es, además con nieve se sube muy cómodamente, aunque siempre conlleva un esfuerzo y más cuando cargas con una mochila de 4 días. 

Tras la interminable bajada de la Canal de San Luis, llegamos a El Cable donde cominos y sin mucho tardar fuimos hacia Áliva, con la esperanza que el Hotel estuviese abierto y tomar algo tranquilamente allí, pasando la tarde. Mira que habríamos bajado veces la pista de Aliva, pero nunca nos había costado tanto como esta, uno con ampollas en los pies y el otro con un pie dolorido con el que casi no podía ni pisar (aun no sé porque sería, pero el dolor duro como una semana más o menos). Por fin llegamos al hotel y para nuestra sorpresa y decepción resulta que estaba cerrado, así que terminamos pasando la tarde, echando la siesta, buscando cobertura por Áliva y montando la tienda, que para algo habíamos cargado con ella. 


DIA 4.

Último día, a priori el más sencillo, ya que solo quedaba bajar por la pista hasta el invernal del Texu, pasando por las Vegas del Toro. De aquí subiríamos hasta el Collado de Pandébano (que larga se hace siempre esta subida), bueno realmente un poco más, ya que en Collado Jermoso adquirimos el pasaporte de “El Anillo de Picos” decidimos subir hasta el refugio de La Tenerosa, para tener un sello más.  

Una vez aquí, ya casi pensando que lo teníamos hecho, quedaba aun la bajada hasta Poncebos, pasando por Bulnes donde tomaríamos un refrigerio. La bajada se hizo eterna, la recordábamos más corta de lo que en realidad fue, aunque eso seguramente sea porque ya estábamos deseando llegar y veníamos ya destrozados. 

Al final nos quedamos con la sensación de haber hecho una pedazo ruta, muy bonita y pese a como acabamos, deseando hacer otra travesía de estas.

domingo, 31 de enero de 2016

Las Enguinzas

Tras reunirnos todo el grupo (hacía tiempo que no íbamos tantos a una marcha) en Solares, para desayunar en el Jaque y terminar desayunando en el Snack Bar El Sol (hay que acordarse de él para la próxima, porque como decía Javi las tortillas “las cortan en 6 pinchos en vez de 8” y además están muy buenas) partimos hacia Mirones. Más concretamente al barrio La Cantolla desde donde comenzaríamos la ruta. 
"¿Por dónde era? Es que esta la hice hace 10 años"
Tras un comienzo un poco dubitativo (yo creo que si hubiéramos seguido por dónde íbamos a ir en un principio hubiésemos llegado al mismo sitio) y con la ayuda de un chaval oriundo de la zona, comenzamos la ascensión en dirección a Peña Pelada, abandonando una pista hormigonada para continuar por una senda que nos llevaba por La Ballosera hasta un collado donde alcanzamos las primeras vistas de Peña Cabarga y Santander. 

La Ballosera
Del collado, solo quedaba subir a la cima de Peña Pelada.

Desde el collado con vistas a Peña Cabarga y Santander.
Cima de Peña Pelada
Peña Pelada. 
¿Donde queda ese buzón? Solo queda la placa
Tras las fotos de cima comenzamos el descenso de Peña Pelada, en dirección a una cabaña donde pegara menos el viento para tomar las 11 (aunque ya fuesen las 12, cuando llegamos). Bajando encontramos algún paso estrecho entre rocas, por el que a alguno no le entraba el culo, aunque no mencionaré a quien.
Cabaña entre Peña Pelada y Castrejón
El siguiente tramo suponía la ascensión al Castrejón, que subimos a derecho por la empinada ladera norte y en cuya cima nos sentamos para sentir menos los efectos del fuerte viento que soplaba, mientras esperamos a los que iban llegando por detrás. 
Vistas desde Castrejón
Bajamos por la vertiente contraria y, tras encontrar el camino sin ninguna dificultad para los que llevamos estudiada la ruta, aunque hubiese alguno que pensara que lo único que hacíamos era dar rodeos y no se fiase de la orientación del guía, es decir, la mía, que hice la ruta hace 10 años, llegamos a un camino principal. Es por este que pasaron algunos de los miembros del club la vez que intentaron hacer la misma cima principal pero acabaron haciendo otra ruta, entre los que estaba uno de los que me criticaba en mi labor de guía. 
Sendero hacia Las Enguinzas desde Castrejón
Cruzamos este camino y la senda nos lleva derechos al collado previo a la ascensión a Las Enguinzas, desde el cual se veían los Pozos de Noja (lugar en el que acabaron la anterior vez que intentaron realizar esta ruta) pese que alguno no le convenciera que se llamaran asi, porque a su entender Noja quedaba muy lejos de allí. La verdad es que no les faltaba razón, lo que no sabía es que ese paraje también se llama Noja, concretamente Somo de Noja. 

Somo de Noja
Cima de Las Enguinzas
Buzón en Las Enguinzas
En la cima, tras deliberar sobre el estado del clima, con la conclusión del “Presi” de que era despejado con viento medio (ni que llevase un anemómetro encima) descendimos hasta el collado del Campón, entre la Peña de los Lobos y Peña Herrera, no sin antes enriscarnos un poco para dar emoción a la ruta y hacer una pequeña destrepada. Es lo que tiene salirnos de los caminos y tirar a derecho para atajar. 
Atajando y destrepando
Aquí comimos, alguno ya estaba, en las ultimas así que no admitiría dar un paso más (y menos subir otra cima jejeje). Tras reponer fuerzas comenzamos el descenso hacia La Cantolla, comenzamos a descender dejándonos caer por El Canalón, lugar donde nos encontramos a un pastor que buscaba a sus ovejas, presuntamente atacadas por perros (o eso dijo, ya que afirmaba que lobos no había). También amagó con dar un cachavazo al “Presi”, el cual, vio muy cerca el palo. En este lugar nos dimos cuenta que nos habíamos desviado y no teníamos que haber bajado por El Canalón sino un poco más a mas izquierda, así que siguiendo los pasos del pastor fuimos al encuentro del camino.
¿Otra vez perdidos? Ya comentamos que quizá no había que atajar...
Por lo menos el camino es bonito.
Una vez en el camino correcto fuimos descendiendo, viendo cómo iba aumentado, a medida que perdíamos altura el arbolado y mientras tanto, el “Presi” nos explicaba como por debajo de los 1.500 m de altitud era recomendable llevar pantalones largos, ya que por debajo de esta altitud, es donde predominan escajos y zarzas y te puedes pinchar las piernas. Llegamos hasta el PR que recorre el macizo de Las Enguinzas y más adelante empalmaríamos con el camino que baja hasta La Cantolla, no sin antes cruzar por enésima vez una portilla, cosa que llevamos haciendo desde que comenzamos la ruta, menos mal que esta vez no hubo ni que saltar ni arrastrarse por debajo para cruzarla.
Terminando la ruta...

... de vuelta a La Cantolla

Final en La Cantolla
La ruta se puede consultar en wikiloc aquí.

Y el resto de las fotos aquí.

miércoles, 13 de enero de 2016

domingo, 29 de noviembre de 2015

Macizo del Agero (Cuetu Agero, Cuetu La Jontaniella y Parijorcau)

Una vez más, madrugamos lo justo, con la escusa de dormir un poco más y desayunar en “La Casa Azul”, aunque esta vez, casi nos sale el tiro por la culata al ver que cuando llegamos aun no habían abierto y eso que ya eran las 8:00 de la mañana. Esperamos 5 minutos de rigor antes de ir a Unquera y en ese plazo de tiempo ya nos abren la puerta. Tras el susto, los tres miembros del club que estábamos dispuestos a hacer esta ruta nos dirigimos a desayunar nuestro tan preciado pincho de tortilla. Esta vez somos uno más que en las últimas salidas (Espigüete y Peña Vieja), parece que decir que esta ruta era “fácil” convenció a alguno, aunque, esperamos que a la próxima vengan más.
Nada más llegar a Allende dejamos el coche en el pequeño aparcamiento que hay a la entrada del pueblo, nos cambiamos y nos hacemos la foto de inicio de ruta muy animados, viendo lo impresionante y dificultoso que parece alcanzar la cima de nuestro primer objetivo, el Cuetu Agero, que pese a su modestia altimétrica, verlo desde el desfiladero, da respeto y se entiende porque es una cima más perseguida por escaladores que por senderistas. 
Comenzamos la ascensión adentrándonos por las calles de Allende siguiendo el Camino Lebaniego hasta llegar a un cruce donde una pintada que dice: “AGERO”, nos manda desviarnos a la derecha. Seguimos subiendo por una pista muy pindia (alguno no se dio cuenta de lo pindia que era hasta que la bajó) que en muchos tramos está asfaltada hasta llegar a una antena junto a un cartel que atrajo nuestra atención, ya que indicaba la prohibición de andar con perros sueltos. A partir de aquí, tras una pequeña parada en el refugio que está en la base del Cuetu Agero, vamos a derecho a buscar empalmar con el camino que sube la Canal del Agero hasta llegar al collado y de ahí a la cima del Agero (1022 m). 


Esta ultima parte hasta la cima, nos costó subirla ya que no se ven muchos hitos y el terreno no es nada cómodo para andar, ya que las rocas tienen muchas grietas y además resbalaban. Tras algún resbalón sin mayor percance que algún golpe en las espinillas, pudimos disfrutas de las aéreas vistas (daba vértigo asomarse) del Cuetu Agero hacia el Desfiladero de La Hermida. 

Cima Cuejo Agero (1.022 m.)
Subiendo al Cueto Agero
Cima Cuejo Agero (1.022 m.)

Tras una lenta bajada saltando de piedra en piedra y buscando el mejor camino volvimos a bajar al collado que esta al final de la canal e hicimos “las once” mas rápidas de la historia para nuestro club, cosa muy rara y algo que estoy seguro no se volverá a repetir. Subimos hasta el collado que está entre el Cuetu La Jontaniella y el Parijorcau. 
Cuetu La Jontaniella (1351 m)
Subimos bastante más rápido que el tramo final hasta el Cuetu Agero. De hecho mientras uno de nuestros tres subía lentamente aquejado por contracturas y calambres, para hacer tiempo decidimos subir al Cuetu La Jontaniella (1351 m) también conocido con el nombre de Agerino (aunque de esto me entero ahora, que me ha dado por mirar cuánto mide). En el Cuetu La Jontaniella, se gesto la gambada del camino y es que de los dos que hicimos cumbre, uno se había liado por la noche (¡¡como en los viejos tiempo Javi!! Fiesta y marcha) y los JBs hicieron de las suyas cuando se dejo los bastones en la cumbre, lo que hizo que tuviera que volver a subir tras hacer cima en el Parijorcao (1381 m). 

Parijorcao (1381 m)
Tras esto comimos en el collado tomando un poco el sol y tomamos de postre los primeros turrones (al menos, para mí) y con la misma para abajo, por un empinado prado y luego por una pista, que también estaba súper empinada. Cuando llegamos a Allende donde estaba el coche, el pensamiento de que esta ruta había sido fácil, a Zalo, que ya casi no podía caminar y en el último tramo bajaba gimiendo, ya no estaba tan de acuerdo. 



Zalo no llegue a prometer que no sería muy duro, pero no menciono tu nombre hasta el final, que dudo que muchos lo lean. Espero que ya hayas recuperado para cuando este escribiendo esto.

Album de la ruta aquí.

Ruta subida a Wikiloc

lunes, 2 de noviembre de 2015

Senda fluvial del Nansa

Esta ruta la hemos organizado para los más pequeños. Se trata de una ruta sencilla, con tan solo 7,5 kms que discurren junto a la ribera del río, por lo que garantiza una ruta agradable. Y para el caso de estaciones más húmedas, la ruta cuenta con variantes para que no sorprendan pequeños desbordamientos del caudal.

La semana no había sido buena. Bastante lluviosa y la previsión para la semana siguiente no era mejor. Pero el tiempo no sólo respetó si no que nos aguantó para poder realizarla con solo una pequeña amenaza de lluvia casi al final de la ruta.







Comenzamos en el barrio de Camijanes, junto a una central hidroeléctrica, donde pese a la estrechez de la carretera de acceso, hay sitio para dejar unos cuantos coches.
Tras un error de cálculo, en el que casi en lugar de ir río abajo ascendemos hacia Puente El Arrudo y gracias a la intervención de un vecino que cuidaba su huerto que nos hizo caer en el error, ya que las señales que seguíamos eran del camino Lebaniego, comenzamos a acompañar al Nansa en su camino hacia el mar.
La ruta va combinado senderos junto al río, rehabilitados con pasarelas de madera donde se complica el acceso, con tramos de pista que van trascurriendo entre veredas de árboles y junto a invernaderos y fincas a lo largo del camino a Muñorrodero.
Descubrimos cabañas de pescadores en las que poder resguardarse en caso de necesitarlo, así como curiosas tirolinas que en algún tiempo sirvieron para cruzar de un lado al otro del río.
Entre risas y juegos fue trascurriendo el tiempo y poco antes de terminar el hambre se apoderó de los más pequeños que obligaron a hacer un alto en el camino para recargar fuerzas para los últimos 2,5 kims.


Tras la última pasarela, que finaliza con una larga escalera, alcanzamos el final de la ruta. Un parque que bien sirve como recompensa a los más pequeños y descanso a los mayores. Solo faltaba un bar para tomar algo junto a los columpios, pero no se puede pedir todo...
Puedes consultar la ruta aquí, y el resto de fotos en el album de la ruta.