domingo, 24 de septiembre de 2023

Torre Blanca desde Fuente dé con ida por Canal de la Jenduda y vuelta por la Canal del Hachero

Un buen domingo a las puertas del veranito de San Miguel fue la fecha elegida por estos 6 amigos para realizar una ruta muy recomendable cuyo destino no era otro que la cima de Cantabria, porque aunque siempre hemos entendido que Peña Vieja tiene este mérito, ya que se encuentra íntegramente en territorio Cántabro, no debemos de olvidar que esta bella montaña tiene un trozo de nuestra tierra que compartimos con la vecina y querida provincia de León. 

Empezamos prontito, aunque no tardamos en darnos cuenta de las ya pesadas y largas obras del desfiladero de la Hermida con sus cuatro semáforos que la hacen interminable, ¡¡¡ que sería de la espera si no fuera por ese entorno!!!!, pero al final llegamos, no a la hora deseada, pero si para emprender sobre las 9 desde el aparcamiento de Fuente Dé rumbo a las Canal de la Jenduda. 

Vamos calentando las piernas en ese progresivo subir por el sendero que siempre acompaña a la izquierda los pastos de Fuente Dé, pero no nos equivoquemos, la antesala de la Canal no engaña a nuestras piernas ya que a pocos metros de la bifurcación con la otra vía que elegiremos para nuestro regreso, El Hachero, pone la pendiente del camino las piernas a tono para ir sospechando lo que nos espera. 

Subiendo a buen ritmo llegamos al famoso paso de cuerdas, he dicho ¿cuerdas?, pues no, algo ha cambiado en el famoso paso y es que han cambiado esa cuerda de color rojo por una cadena robusta y unos peldaños de tetracero que subiría cualquier persona sin el más mínimo esfuerzo, la verdad que estos nuevos medios de acceso le quitan un poco del romanticismo de esta canal que durante años tenías que pensártelo dos veces si querías ver sus paredes. 

Una vez coronada la Canal vemos ya la Lloroza y sus peculiares pozos que estaban con agua tras las lluvias de las últimas semanas, siguiendo el sendero nos incorporamos a la S-20 de Picos.. el sendero de La Vueltona donde a buen paso vamos sorteando a varios montañeros que se van quedando por las bifurcaciones con destino a Peña Vieja y posteriormente a Horcados Rojos, pero nosotros no apartamos nuestra mirada de ese jito metálico que en esta zona se ve a kilómetros, la siempre peculiar Cabaña Verónica que a nuestra llegada disfrutamos una vez más de las vistas y charladas con otros compañeros que nos deleitan con vivencias o aspiraciones… abajo la luna, el Jou Sin Tierra. 


 Tras el parón de rigor volvemos a encarar nuestro destino ya perfectamente visible, para ello tenemos que ir por la parte posterior del refugio, en la zona donde suelen pernoctar en vivacs al más puro estilo montañés, y empezamos a seguir esa hilera de jitos por un terreno ya puro de Picos de Europa donde sortearemos esas rocas calizas que a veces parecen lija y otras veces están afiladas como cuchillos. Iremos disfrutando del paisaje entre el Pico Tesorero y Hoyos Sengros para ir encauzando la zona de la Collada Blanca, que nos llevará a los últimos metros más exigentes de nuestra cota en la que hay que poner todos los sentidos en la labor pero sin poder decir que la subida es peligrosa ya que con un poco de maña se sube sin dificultad ni peligro, a 80 metros de coronar es buen momento para coger fuerzas para tal menester.



Una vez en la cota nos encontramos con unos compañeros leoneses con los que hemos compartido la ruta desde el parking, muy amables nos intercambiamos las fotos grupales de rigor y aprovechamos para ese bocadillo desde una de las mejores terrazas( eso sí, sin cafetería) de Picos de Europa, desde allí se puede ver todo el Macizo Central con Pico Cabrones, Torrecerredo, Torre Bermeja, Torre Coello…. 

Al Oeste observamos como buen guardaespaldas Tiro Tirso, Torre Lambrión , Torre de las Llastrías, su izquierda asoma Torre Casiano de Prada… al fondo (derecha) asoma el Macizo del Cornión con una de las etapas de nuestra anterior aventura por las faldas de Peña Santa de Castilla. 

A nuestra derecha nos encontramos con una zona perfectamente reconocible por los Cántabros, con Peña Olvidada (seguro que alguno estará colgado de sus paredes), Peña Vieja, Picos de Santa Ana y Torre de los Horcados Rojos ( de derecha a izquierda). Si nos fijamos en la derecha asoman Tiro Llago y Pico Madejuno en cuyas cimas vemos cabezas de otros aventureros. 

Una vez repuestas las fuerzas toca volver y tras probar la resistencia de nuestros cuádriceps en esas bajadas de pendiente y piedra rota nos damos cuenta que la opción que nos hubiera gustado, de volver por la falda de Tiro Lago pasando por las Minas de Altaiz y Lloroza, la tendríamos que dejar para otra ocasión por lo que nos toca desandar lo andado y poner rumbo hacia el Refugio de Cabaña Verónica, en este trayecto tuvimos, como no, nuestro percance, pero es lo bueno de tener en la grupeta un enfermero- zapatero, que tan pronto nos sirve con un fabuloso jugo a base de vinagre de manzana para litigar los calambres de algún compañero en las piernas como nos remienda una bota rota con un esparadrapo compresor…gracias José. 
Continuamos nuestro camino por esa vía de Collada Blanca que nos muestra Hoyos Sengros en todo su esplendor para poco a poco ir llegando al refugio más resplandeciente de Picos de Europa donde hacemos una parada y por qué no, alguna cerveza se disfrutó. 

 



Poniendo fin a nuestra aventura fuimos de manera constante y con buen pie poniendo rumbo hacia el cable, la hora mandaba que nos diéramos prisa ya que algunos de nosotros no iba a estar por la labor de volver por la Canal de Hachero porque la fatiga acumulada era considerable y la estación tenía su hora de cierre. Pero aún tres de nosotros queríamos bajar por esa Canal que si bien al principio es un poco tortuosa, pronto se abre para seguir esa senda que tantos mineros recorrieron hace más de algún lustro. Por el camino se puede observar varios vestigios de la antigua mineria a donde llegaban los materiales de las diversas minas de la zona alta ( Altaiz, Lloroza…), así como el nacimiento del Rio Deva donde repostamos nuestras botellas para llevar un trozo de lo vivido hacia nuestros hogares.



Por último no podía faltar la parada de rigor para abastecerse del complemento perfecto para enternecer las miradas de las familias al llegar a casa después de estar éste domingo incomparable en una estupenda compañía.


Puedes ver el resto de las fotos aquí.

lunes, 21 de agosto de 2023

Travesía desde Poncebos a los Lagos de Covagonga por Culiembro y por Mesones a Caín

Este año la travesía escogida pretendía satisfacer la petición de uno de los compañeros de recorrer la parte de los Lagos y el macizo de Peña Santa que por lo que fuese no había coincidido en ninguna ocasión anterior. Y buscando ese objetivo pretendimos hacer una circular pasando por los Lagos de Covadonga y Peña Santa como máximos exponentes de este macizo. El primer escollo fue que nos quedamos sin plazas para pernocta en El refugio de Vega de Ario, por lo que la alternativa parecía clara: Vegarredonda y Caín. He de decir aquí que hay un refugio del Principado en los Lagos que desconozco cómo se puede reservar pero que puede ser mejor opción para acortar los km del primer día.


Y es que saliendo a las 7 de la mañana de Mompía, con la habitual parada para desayunar en los Tánagos, comenzamos la ruta en Puente Poncebos, tras tener suerte para aparcar los coches, sobre las 9:30h, recorriendo parte de la ruta del Cares hasta el comienzo de la Canal de Culiembro, parte de la ruta de la Reconquista, que nos haría ganar altura para llegar a la Majada de Ostón y posteriormente a la Vega de Maor en la búsqueda del Collado de Sierra Buena.

Canal de Culiembro

Es en el Collado donde decidimos parara comer y así dividir la ruta para realizar por la tarde la parte que nos llevaría hasta los Lagos de Covadonga, cruzando las cabañas de Arnaedo y tomando el camino hacia el Jou de Belbín donde la fuente estaba prácticamente seca, brotando un pequeño hilo para refrescar ligeramente la garganta.

Proseguimos la ruta pasando junto a la Fuente  la Texa, esta con más caudal, tras la cual una pequeña subida nos permitía avistar el primero de los lagos, La Ercina, y su cafetería. Alguno que otro ya acusábamos desde algún km atrás serios problemas en los cuadriceps, y gracias al cuñado conseguimos tomar fuerzas de una lata de coca cola y subir al mirador entre lagos, foto de grupo...

... y ágil descenso al Enol para rodearlo y coger velocidad en la vega de Enol, camino del Collado de Pan de Carmen, punto desde el que nuestro camino vuelve a ganar altura para llevarnos hasta el Refugio de Vegarredonda, atravesando Vega La Piedra y El Espino y un largo camino(o al menos a mí así se me hizo) a través de Becerra de la Rondiella hasta el citado refugio.

Mala era la reputación que le precede, por el seco tratamiento de sus responsables, aunque grata fue la sorpresa que salvo una de estas personas, el resto del personal fue muy cordial y agradable. La larga ruta, de más de 29km hizo que los retrasados (por llegar tarde) pasásemos de las 20h. hora en que se sirve la cena y por tanto no pudo el grupo de cabeza esperar al de cola para cenar.

No sé si fue por el sabor o por el hambre que la cena no duró mucho en el plato, y rápidamente pudimos refrescarnos y cambiarnos para ir pensando en coger la cama.

Sábado, segundo día. Mucho dió que hablar alguna que otra serenata nocturna, lo que amenizó el despertar y el desayuno. Nos dimos cuenta que no nos destacamos por ser muy madrugadores porque fuimos los últimos en desayunar y comenzar la subida hacia El Collado La Fragua, subiendo a través de la Vaga el Muslo.

Es la subida la que hace mella en el grupo que va estirándose hasta tener una cabeza bien diferenciada de los que marchaban por detrás, por lo que, aprovechando el descanso en el Jou de los Asturianos, tras pasar por el campamento de espeleo en Huerta la Mazada y las Cuestas de Jou Sin Tierri. Desde este punto ya conseguimos un grupo más compacto que discurrió junto hasta el Collado de Jou Santo.

Tras la foto de rigor, un descenso al Jou por el camino de roca volvió a estirar levemente el grupo hasta llegar al Boquete. Atrás queda ya el disfrute de la vista de la cima Santa de Castilla, imponente monolito que destaca junto a cimas como Las Tres Marías, Cebolleda, Pico de los Asturianos y Torre de la Canal Parda, cimas que anotamos para una siguiente visita a este macizo.

Tras el Boquete el grupo emprende camino hacia el Collado Verde, tras roca y roca, y es en Jucabao donde paramos a comer. Un descanso al sol que nos permitió coger fuerzas para el largo descenso hasta Caín atravesando El Hormigal y Mesones, con sus secas fuentes. Cerca de la cascada que bajaba también con poco agua aprovechamos el hilo de una de las fuentes para refrescarnos y volver a unir el grupo. Y ya desde aquí descendimos cada uno a su ritmo para, sorteando algunos excurcionistas tardíos a los que indicamos que para el refugio de Vegarredonda tenían un largo, laaargo camino, descandimos hasta Caín de arriba. Unos por la pista, otros por el Sedo, descendimos finalmente a nuestra meta, El Albergue de Caín, donde cerveza fría y aguas frescas del río cares aliviaron gargantas y piernas cansadas.

Prácticamente travesía conseguida ya que lo que nos quedaba para los coches ya era poco. Esa noche no disfrutamos como en otras con victorias de Madrid o derrotas del Barça, nos tuvimos que conformar con que no fuesen más de dos goles los que encajara nuestro Racing de Santander, que muy amablemente nos puso nuestro amigo de la Casona de Palmira. Y tras una agradable cena, aún le esperaba trabajo a nuestra especialista en pies cansados, que aún conservaba fuerzas para tratar de paliar los dolores de las exigentes bajadas realizadas por la Canal de Mesones.

Otra vez sin mucho madrugar desayunamos lo últimos y emprendimos el camino de la Ruta del Cares hacia Puente Poncebos. 

Eran claras las mellas de lo recorrido pero recompensadas por el liviano camino hasta el Cares, donde un buen baño en el río nos separaba de Arenas de Cabrales. Rápida y sin muchas altertnativas era la elección de nuestro restaurante, El Buen Yantar de Picu Urriellu, donde unas ensaladas y choricillos entrantes escondían los grandes cachopos que entre pecho y espalda ¡íbamos a Yantar!


Buena ruta y mejor compañía, la de estos quince montañeros que hacen nuestra ruta más multitudinaria, pese a las grandes ausencias a las que esperamos ver en la siguiente.

Para ver el resto de las todos o acceder a los tracks podéis hacer uso de los enlaces que os compartimos aquí:

- Fotos de la ruta, desordenadas porque son compendio de todas las aportaciones, pulsando aquí.

- Track etapa 1: Puente Poncebos -Vegarredonda.

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- Track etapa 2: Vegarredonda - Caín.

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- Track etapa 3: Caín - Puente Poncebos "La Ruta del Cares".

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domingo, 6 de noviembre de 2022

Una clásica del macizo occidental: el Mirador de Ordiales y pico Cotalba

Esta ruta comenzó con un madrugón de los ya estamos desacostumbrados y con dos mierdas, ya que se supone que íbamos a asistir 5 a la ruta y solo nos presentamos 3. Uno fue una mierda literalmente ya que paso todo el día y noche anterior sentado en el trono, por lo visto. El otro, se rajó por la noche tras varias escusas (que si rodadas, que si el tiempo, que si la época del año, etc), avisándonos que no contásemos con él, ya que había pasado la semana de vacaciones y estaba muy cansado como para darse ese madrugón. Pero como somos buena gente lo perdonaremos, ya que es la primera tirada de barco que nos hace. Esperemos que nos lo compense preparando la próxima ruta del club. 


Tras realizar prácticamente todo el viaje de noche y ver de la que estábamos llegando como amanecía sobre los Picos, llegamos al collado de Pan de Carmen (¿sería que una pastora haría pan aquí? Estaría bien conocer la historia de este nombre), y menos mal, porque si hubiésemos dejado el coche en los Lagos de Covadonga, la ruta se hubiese alargado al menos una hora entre ir y volver. 

Comenzamos la ruta en dirección a Vega del Huerto y cruzando el puente junto al Pozo del Alemán, lugar en el que se bañaba un alemán, al que le gustaron tanto los picos de Europa que se vino a vivir junto a ellos (y este dato no es una suposición). Seguimos subiendo pasando por Vega la Piedra, muy fácil de identificar por la gran piedra que hay como si estuviese colocada a propósito y La Redondiella, un grupo de cabañas que es hasta donde llega el camino perfectamente marcado. Esto se debe, como suele ser habitual en Picos de Europa, a que aquí hubo una minas. Aquí el camino se convierte en sendero, aunque sin ninguna perdida ya que esta es una zona por la que suele haber transito y enseguida llegamos al refugio de Vegarredonda, el cual, ya había terminado la temporada y por eso estaba cerrado. Es digno de comentar, que en este lugar, por primera vez, hemos tomado “las 11” antes de las 11:00, todo un hito para nosotros, se nota que hemos madrugado y no hemos desayunado por el camino.

Continuamos la ruta ascendiendo cómodamente por la Sierra Pelada ya que hay unos falsos llanos (de los de verdad) hasta llegar al refugio de Ordiales de Abajo, que se encuentra en una campa que estaba plagada de rebecos, pastando o corriendo de forma impresionante por las rocas y que pese a que iba llegando gente a la zona, ellos no se movían. Desde aquí hasta el Mirador de Ordiales, es un pequeño paseo de 5 minutos. Llegamos al Mirador de Ordiales, que por cierto, es un mirador natural, no os esperéis una plataforma como la que hay en El Cable en Fuente Dé o el de Santa Catalina en la Bolera de los Moros. 



Eso si, las vistas son espectaculares, ya que se trata de un cortado en el que da vertigo asomarse. Desde aquí pudimos a ver a la perfección en trazado de rutas como la Senda de la Jocica o la Senda del Arcediano, que las tenemos relativamente recientes, así como el Cantu Cabroneru en medio de ambas, el cual aún tenemos pendiente (aviso a navegantes!! o a miembros del club en este caso). 






Aun queda poner la guinda al pastel a la ruta, y no nos podemos ir sin hacer una cima, en este caso es la del pico Cotalba (2.026 m), y tras buscar los jitos que nos indican por donde va la subida, nos ponemos en marcha. Parecía una subida cómoda, aunque de estas en las que siempre aparece una cima más alta detrás de la que ves que vas a subir. Todo iba bien, subíamos a ritmo y con en tiempo muy controlado, hasta que nos desviamos en un cruce en el que no vimos un jito gigantesco (aunque un poco desmoronado en nuestra defensa, y que yo mismo me encargue de volver a colocar a la vuelta las piedras en su sitio) y engañados por otros jitos nos metimos en una pequeña canal en la que tuvimos que hacer una trepada que nos hizo sudar la gota gorda y nos hecho a bajo los tiempos, pero conseguido superar este “pequeño inconveniente” hicimos cumbre. 


Una cumbre que aunque pase raspando lo 2.000 m tiene unas vistazas increíbles y que por cierto no tiene buzón o al menos aquel día no lo tenía, porque parece ser que lo hubo. Así que no quiero meter presión, pero igual tenemos que poner nuestro primer buzón en un 2.000 de Picos, lo digo por si alguno se anima, ya que la cima en la que pusimos nuestro primer buzón fue muy criticada: “que si aquí no viene nadie”, “que si es una cima muy fea”, “que si no llega a los 2.000 m”, etc. etc. Se que el hombre del caldero estaría dispuesto a volver a cargar con ello. 






Descendemos de la cumbre (por el camino correcto, nada que ver por donde nos habíamos metido para subir) y paramos a comer en el refugio de Ordiales donde hace algo menos de viento. 







Ya solo nos quedaba regresar hasta el coche, aunque no sin antes parar a repostar agua en Vegarredonda, donde casi nos comen unos perros que custodiaban el refugio como si algo súper valioso se guardase en su interior, aunque realmente lo que querían era meter un poco de ruido. Finalmente llegamos al coche en hora y con ganas de hacer una paradita en nuestro querido Royal III para merendar y ver las novedades que tienen en su obrador.


El resto de las fotos las puedes ver aquí

domingo, 16 de octubre de 2022

Circuito por el Besaya, Obios y Navajos.

Como es costumbre nuestra comenzamos el día desayunando y así de paso haciendo tiempo para esperar a los mas rezagados, Fermín, un nuevo fichaje de esta temporada que trabajó por la noche y a José Luis que apareció con un cambio de look que se hizo para correr la UTMB Mont-Blanc 2022 en Chamonix (merecía la pena esperar a nuestro Kílian Jornet particular). Una vez todos reunidos nos ponemos en marcha a la localidad de Pujayo, próxima a Bárcena de Pie de Concha. Aquí se nos vino a la cabeza la posibilidad de que hubiese una cacería al ver que había cazadores en la puerta de un bar. Sin embargo al estar en Bárcena y no ver ningún cartel que lo indicara cuando llegamos a Pujayo, no nos volvimos a preocupar y comenzamos la ruta. El comienzo de la ruta es a cañón hacia arriba, cruzando portilla tras portilla los estacados que separan los prados que hay sobre Pujayo. 
Llegamos a una pista que sube desde Molledo y seguido a una campa donde termina, Braña Navajo, desde aquí nos queda subir de nuevo a cañón hasta la cima del cueto Navajos, la diferencia, es que esta vez seria entre bardales, ya que no estaba muy limpio que digamos (aunque se podía pasar pinchándose un poco), salvo el ultimo tramo donde habían quemado los escajos y se te metía el polvo del terreno quemado en los ojos con el viento sur que hacia. Así todo el peligro de la ascensión a esta cumbre no residía en los pinchazos que te pudieras llevar, sino en las balas que te pudiesen disparar. Pues justo de la que estamos subiendo por mitad de la ladera, observamos un cazador, el cual nos indica que estamos en medio de una batida de jabalí. Ante su falta de indicaciones claras de hacia donde podemos ir para quitarnos de en medio, seguimos subiendo hacia la cumbre donde encontramos otro grupo de cazadores que nos indican que si subimos al Navajos y luego vamos hacia el Obios por la cumbrera no tendremos problema de meternos en medio del campo de tiro. Tras sufrir (unos mas que otros) por nuestras vidas durante una tensa ascensión, hacemos cumbre en el Navajos (1.066 m). Alucinaríais lo rápido que es capaz de subir alguno cuando sabe que hay gente con rifles alrededor. Nos hacemos unas rápidas e incomodas fotos ya que el viento que había, hacia imposible permanecer mucho tiempo en la cumbre.

Continuamos como teníamos pensado y como nos indicaron los cazadores por la cumbrera de esta sierra, la cual forma parte del límite Este del Parque Natural Saja- Besaya, pasamos por la pequeña cima del Alto de la Rasía, la cual da nombre a dicha sierra y buscamos un lugar un poco cobijado donde tomar “las 11”, antes de llegar al collado de Los Cantones. En Los Cantones al fin vimos la primera indicación de cacería en una pista que baja hasta Pujayo. Afortunadamente nosotros de aquí tenemos que seguir hasta el Obios (1.221 m), lo cual es una fácil ascensión, primero por pista y luego la abandonamos para subir mas a derecho. 
Empezamos el descenso por el monte Vaocerezo, siguiendo la arista que marca el límite del hayedo. Hasta que llegamos a un punto que el camino se mete en el bosque y nos entran las dudas de de si vamos por el camino correcto y se empieza a comentar lo típico “nos hemos pasado, pero no se veía camino” o de si “tiramos a derecho por el bosque”. Aunque esas dudas se terminan rápido, porque de repente vemos a un cazador con un perro y tras volver a cagarnos un poco en los pantalones, decidimos salir de allí pitando, con la buena suerte que ademas tomamos el camino correcto que nos saca a la pista por la que bajamos a Pujayo.
En la bajada vimos a otro pero nos dijo que ya les faltaba poco para terminar y que mientras fuésemos por la pista no había problema. Así que el ambiente se calmo y comenzaron conversaciones a acordes con la hora de comer que ya iba tocando, y los temas de conversación ya cambiaron hacia comida vegana, sin gluten o sin lactosa.

Todas las fotos aquí.

domingo, 7 de agosto de 2022

Travesía por el Macizo de las Ubiñas

Vamos a por la segunda travesía del año y en este caso es por un lugar que ninguno del grupo conocíamos, el Macizo de las Ubiñas en el Parque Natural Las Ubiñas – La Mesa. 

Tras un viaje de un poco mas largo de lo esperado, ya que fuimos por el puerto de la Ventana en vez del camino mas corto siguiendo la autopista a León, llegamos el viernes a Torrebarrio, donde dormiríamos en un albergue, para el día siguiente partir de este mismo pueblo leonés hacia nuestro primer objetivo, el pico Colines.
El sábado comenzamos a andar a las 8:30 por la pista que sube con bastante pendiente (aunque de esto no seríamos conscientes hasta que la cogiésemos al día siguiente, ya de regreso) por el Picón hasta una cabaña-refugio donde acaba la pista. Hasta aquí la parte fácil de la ruta, a partir de este punto tenemos que subir por la Lomba Verde y la Lomba Camborente en dirección a la Muesca Colines, el collado que hay entre el pico Colines y el Prau. La subida hasta este punto se hace dura ya que no hay camino, y salva mucho desnivel en pocos metros con incomodas pedreras, pero al hacerla por la mañana tenemos la ventaja de que la realizamos a la sombra del macizo de las Ubiñas y aun estamos frescos.
Desde este collado rápidamente alcanzamos la cima del pico colines, donde tras hacernos rápidamente unas fotos de cumbre, bajamos directamente hasta la Vega del Robezo y de ahí seguimos la senda que nos lleva hasta el Canalón Bajero por el cual descendemos a los Puertos de Agüeria, donde tras no encontrar ninguna buena sombra, decidimos comer junto a un riachuelo.
Siguiendo el riachuelo y tras abastecernos de agua en una escondida fuente, volvemos a ascender, esta vez por el Canalón Cimero siguiendo una senda que nos lleva a la Forqueta del Portillín. Aunque la subida no es muy dura, el fuerte calor y el grupo de cabeza que subieron a un buen ritmo, nos hicieron sudar mas de lo debido, aunque finalmente llegamos a este collado, que tiene unas impresionantes vista de nuestro destino final del sábado, el refugio de El Meicín.
Bajamos al refugio por un camino con una fuerte pendiente, la cual, dejo tocados los cuádriceps para el día siguiente, aunque pensando en la cerveza que nos íbamos a tomar a nuestra llegada al refugio, poco nos importó.
El domingo nos levantamos animados por culminar esta travesía ascendiendo a Peña Ubiña, la cima mas alta de este macizo con 2.411 m. Aunque salimos mas tarde de lo que pensábamos, debido a un pequeño retraso para servir el desayuno (cierto es que el chico no tenia ayuda para prepararlo, como debe ser lo habitual) comenzamos la ruta pasadas las 9 de la mañana, ascendiendo a buen ritmo al Alto Terreos, en el Puerto de Tuiza.
Tras 40 minutos de subida y tras deliberar si subir por la cara sureste o por la sur, continuamos rodeando el valle de Riotuerto bajo las paredes de Peña Ubiña para finalmente subir por la sur (personalmente para el autor de esta crónica, un acierto, sobretodo una vez visto desde arriba). Junto al peñasco de La Carba, desde otro collado comienza una subida que aunque en algunos puntos nos tenemos que apoyar con las manos se sube fácilmente siguiendo las marcas de PR y los jitos hasta la misma cima, donde recibiríamos el segundo premio del día a parte del de haber hecho cumbre y es que una pareja nos recomendó un sitio en el que ir a comer que fue todo un acierto.
No se si seria la cosa de pensar en la comida, pero hasta los que no bajan bien bajaron como balas y casi sin darnos cuenta volvíamos a estar en el collado junto a La Carba. Desde aquí solo teníamos que seguir el sendero hacia Torrebarrio hasta empalmar con la pista por la que subimos el día anterior. Tras darnos un agua en el abrevadero del pueblo al restaurante que nos recomendaron fuimos para celebrar el éxito de nuestra travesía y despedirnos hasta la próxima.
El resto de las fotos puedes verlas en los álbumes del club aquí.

Y a continuación os dejamos los tracks de ambos días:

Primer día, de Torrebarrio a Meicín por Pico Colines 

Segundo día, de Meicín a Torrebarrio por Peña Ubiña



domingo, 17 de julio de 2022

Peña Bermeja - Los Moledizos y Pico Jario en travesía de dos días

La primera travesía de este año nos iba a acercar a la parte leonesa del macizo occidental de Picos de Europa. Tomando ejemplo de otras quedas de fin de semana, en este caso optamos por una aproximación sencilla al comienzo de la ruta para poder descansar y comenzar la jornada evitando desplazamientos en coche, sobre todo largos.

Partimos a las 18 horas de Bezana, tras hidratar bien el cuerpo y con el aire acondicionado cargado, poniendo rumbo a Portillas de la Reina, atravesando la Hermida, Potes, y San Glorio. Un poco más tarde de las 20:30 llegamos a Posada y viendo que nos cerraban la cocina de la Posada, nos marchamos rápidamente al albergue a dejar las cosas y volver para la cena. 

Quedamos un poco defraudados por lo que era y ahora es Casa Begoña, pero claro el tiempo pasa y no todo es para siempre. No dudamos que repetiremos para ver si recupera el son de antaño, pero bueno, tras un menú que nos sació el hambre, salimos en busca de una terraza para saciar la sed. Y así terminó la jornada de aproximación, y nos fuimos a dormir con la imagen de la subida que tendríamos que superar por la mañana.

No encontramos sitio para desayunar antes de las ocho, así que cogimos fuerzas en el Bar Picos de Europa para bajar hacia el río y, cruzando el puente, tomar la subida de la izquierda, para no volver a dejar de subir hasta la hora de comer, primero paralelos a la Riega de la Valluga y luego la del Veridión tras el collado del Pando. Durante el camino compartimos la ruta con una veterana pareja de montañeros asturianos que iban en dirección al Horacado de Pambuches, entre Torre Ciega y Torres de Arestas. A Pantivalles es posible ascender desde el puente de Posada si se toma el camino de la derecha hacia Caín pero se abandona en seguida en dirección paralela a la Riega de la Valluga.


Pasada la fuente se abandona la maleza para cambiarla por roca y fuego. El ascenso nos adentra en las Lleras de Pambuches, tras La Pandona, y continua su ascenso hacia el Hoyo Bufón atravesando el collado Pambuches. Y seguimos picando para arriba. Hacemos una parada en el Collado, para tomar las once, y desde allí podemos ver como los 3 que teníamos delante a buena distancia han llegado el Hoyo y a ellos se les une un grupo que deben de venir de El Frade por el Collado Verde. Tomamos aire y continuamos para unirnos al ascenso a Bermeja atravesando la canal del Bufón.

Seis horas habíamos tardado en alcanzar la cima, pero ya lo que nos quedaba era descender. Meditamos el siguiente tramo de la ruta, prevista atravesando los Moledizos, cosa que nos habían puesto bastante mal en Posada, un corredor de montaña que no describía buena experiencia en estos. No obstante debíamos verlo para valorarlo. Comenzamos el cresteo a los Moledizos y nos animamos al ver que se hacía bastante llevadero, fácil vaya, hasta que los hitos parecían llevar a un paso bastante expuesto con una trepada que no tenía pinta de tener buen apoyo. 

Aquí dudamos bastante, tanto que decidimos comer para no perder tiempo y así dejarnos meditar el siguiente paso. Y es que un poco más al norte, por una bajada rocosa, se veía un paso jitado que se perdía bajo las cumbres. El empate a votos hizo que el "presi" tuviese que tomar la decisión por el resto. Como dijo Nacho: -"¿A qué hemos venido?" 

Y es que el camino más aconsejable es descender por debajo de los Moledizos para pasarlos por debajo y así acercarnos sin problema al Collado del Burro. Allí un gran grupo de chavales se dirigía a Vega Huerta a vivaquear bajo lo que esperaban fuese una lluvia de estrellas, aunque se acercaba tormenta...

La canal de Perro nos permitía el acceso al Frade. Es allí donde nuestro "pastor" increpó a un grupo de madrileños preguntando dónde iban. Estos decidieron descender hacia el refugio del icona bajo el Frade, pese a que les indicamos que nuestro track les llevaba con menos esfuerzo a Vegabaño, donde nos dirigíamos todos. Por el camino íbamos apostando cuanto tiempo les íbamos a aventajar por tomar el camino que atravesaba el Frade.

Una vez en el bosque, el calor de la tormenta proxima hizo que nos urgiese llegar al refugio, ya sin a penas agua y con el calor y el esfuerzo ya realizado, no detuvimos el paso intentando llegar cuanto antes. Pocos metros antes del destino, alguno quiso ofrecer agua... pero bueno... Llegamos. Unas cervezas frías apagaron la sed, y la ducha y la cena dio paso a un merecido descanso.

Al día siguiente, tras el desayuno, nos encaminamos rumbo a Pico Jario, la mayor de las cimas de Valdelafuente. El camino está muy bien marcado hasta Llareya, y luego basta con intentar encaminarse al collado La Boa Neón, para seguir la arista que nos lleva a la cumbre.

Un bonito cresteo nos lleva por la arista de las cumbres de Valdelafuente para salir Entre Pica Samaya y Peña Blanca, hacia el puerto de Dobres. La bajada marcada vuelve hacia la pista que une el refugio de Vegabaño con este puerto y pese a que nos parecía poder bajar por la derecha atravesando matojos, preferimos descender por el camino marcado, aunque perdimos le paso y atajamos por un espeso escobal para salir al puerto.

De ahí, tras el cambio de neumáticos, todo fue descender por el camino a las pistas que nos llevan a Caldevilla, Soto de Valdeón y de vuelta a Posada. Un refrescante baño en el río y un buen bocata y recogimos las cosas para dar por finalizada esta travesía.


Si quieres ver el resto de fotos del recorrido las puedes ver en los álbumes del club aquí.

Os dejamos el track de la ruta a continuación:

Primer día, de Posada a Vegabaño por Torre Bermeja.

Segundo día, de Vegabaño a Posada por los Picos de Valdelafuente.