sábado, 13 de julio de 2019

Travesía Amieva - Vegabaño - Amieva

Por fin una ruta de fin de semana. Sobre la mesa una propuesta: conocer mejor la parte occidental de los Picos de Europa. Para ello una ruta de Vegabaño a Torre Beza y Pico Cabroneru. Y para enlazar, una elección que iba más allá de las habilidades del guía y de las condiciones físicas del mismo.

El plan de ruta: acercarnos el viernes por la tarde lo más proximos a la salida, el collado de Angón, para realizar la ruta que debería llevarnos a la Horcada las Pozas para de ahí seguir por Vega Huerta, los Moledizos, El Frade hasta Vegabaño. El refugio nos acogería para al día siguiente volver por la ruta de Beza a las cimas, volviendo a collado de Angón por la Senda del Arcediano.

No es que no estuviésemos convencidos de la dificultad de la ruta, sino que hubo uno que pensó que era más factible de lo que finalmente fue.

Primer día, Sames y más concretamente Les Vegues II nos iba a cobijar la primera noche, de cara de poder llegar lo más pronto posible al comienzo de la travesía. Un baño en la piscina y una tranquila cena nos dejó con buen sabor de boca tras la primera de las dificultades que acompañaron a este fin de semana: uno los coches presentaba una avería en el sistema de refrigeración. Vamos, que perdía agua por un tubo, nunca mejor dicho.
El sábado madrugamos para salir cuanto antes. Tras el desayuno partimos, no sin antes dar de beber al coche, hacia el collado de Angón. En la subida de Amieva a este collado, una nueva parada para enfriar el motor que ya sin remedio nos tenía que acercar a la salida.
Conseguido el primer paso, un descenso rápido del collado al Restaño nos dejaba buen sabor de boca para enfrentarnos a la canal que ya intuíamos. Unos minutos más y nos deberíamos salir del camino para enfrentar la trepada. Pero en la Lampiela no vimos claro el camino a tomar para acercarnos a los sedos, por lo que intentaríamos coger el camino por el que subían los pastores con el ganado a Cuesta Cebolleda. El primer paso era llegar a la majada de Bellanzo, cosa que hicimos sin problema, pero a partir de aquí ya no era tan perceptible la subida a tomar para alcanzar el Abedulu y de ahí seguir el ascenso a la Muda. Tras intentarlo y comprobar que se nos escapaba el tiempo sin hacer cima, teniendo en cuenta el esfuerzo y lo que nos quedaba por recorrer alcanzada Cebolleda, el guia intranquilo decidió dar la vuelta para encarar la senda de la Jocica al Carombo y de ahí a Vegabaño.

El descenso fue duro por lo caótico del terreno, y se fue llenando del silencio de una pequeña derrota, pero que no empañaba el disfrute de este grupo por la montaña y sus caminos.

De vuelta en Bellanzo, tomamos el camino a la presa de la Jocica y de ahí el camino del mismo nombre hacia el Carombo. El calor, el esfuerzo y la vista de las cristalinas aguas del río Dobra nos hacía tender hacia este, tanto que terminamos a mitad de camino descansando a comer en su orilla.
Tras la comida encaramos de nuevo el camino, unos metros por encima de donde estábamos, para ir hasta el Carombo. Una parada en la fuente para recargar fuerzas y tocaba juego de pistas. Las marcas blanquiamarillas se perdian entre caminos de ganado, maleza, árboles y el arroyo. Sabiendo por donde debíamos ascender, nos faltaba encontrar el paso sobre el río que nos dirigía a la la riega de  junto al pronto, tras alcanzar el cruce con el camino a Beza, llegábamos a la Vega sobre la que se encuentra el refugio. Una ducha, ropa limpia y una gran cena dió paso al descanso, al menos para algunos. Otros se quedaron a escuchar ronquidos... No hay que pasar este punto sin comentar la dedicación de quienes llevan el refugio, la acogida que nos dieron así como la cena y desayuno que nos proporcionaron las fuerzas para enfrentarnos a la siguiente etapa. Pocos hoteles dan los almuerzos el refugio de Vegabaño.

Tras el desayuno partíamos los primeros hacia Beza. La ruta se separa de las pistas que llevana a Soto de Sajambre y comienzan a subir por la ladera de Beza hasta el collado, pasando por un bosque con grandes ejemplares de árboles. Sin duda un bonito trascurso aunque sea de subida.
Llegados al collado desde el que tomar la canal de misa hacia la cumbre, el estado físico del grupo, tras el esfuerzo del día anterior, nos hacía dejar esas cumbres para otra ocasión y avanzar para encontrarnos con la senda del Arcediano que nos llevaría sobre losas, barro y agua hasta el aparcamiento del collado Angón.
Un total aproximado de 40 kilómetros que nos ha dejado ganas de volver para seguir disfrutando de esta zona de los Picos de Europa. Sólo disponemos del track del primer día, pero hemos trazado la ruta que seguimos al día siguiente para completar esta travesía. El resto de las fotos las puedes ver aquí.

El track del primer día...

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Y el del segundo...

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sábado, 25 de mayo de 2019

Circular Pico Bistruey desde Bárago


El sábado 25 previo a las elecciones del día 26 aprovechamos para realizar nuestra particular jornada de reflexión en la montaña, ya que mejor sitio para reflexionar no hay. Esta vez fuimos a la Peña Bistruey o Astruya, mas conocido como pico Bistruey, una cima de la Cordillera Cantábrica, en el límite del Parque Natural de Fuentes Carrionas, situándose en la misma divisoria que separa Cantabria con la Provincia de Palencia.

Salimos de Mompia a las 7:30, siendo bastante puntuales para lo que solemos ser. Y tras un largo camino ya que llevaríamos durante todo el Desfiladero de La Hermida un autobús, que mas tarde nos enteraríamos que iba hasta Caloca. Al final llegamos a Bárago, lugar de comienzo de nuestra ruta, donde fuimos recibidos por Tobias, “Tobi” para nosotros, que es el típico perro que como ya no tiene ovejas a las que pastorear el ayuntamiento le ha debido dar el trabajo de ser guia de montaña para visitantes como nosotros.

Comenzamos la ruta a las 10 de la mañana y desde un primer momento, en el mismo pueblo ya comenzamos a subir en fuerte pendiente, por la calle que lo atraviesa, tomando pistas que aunque no parecía que fuese el camino por ellas ya que eran muy secundarias, tanto el GPS como “Tobi” nos las iban marcando.

A buen ritmo por las pronunciadas pistas que atraviesan rebollares llegamos hasta el Collado de Castro, a los pies de la no muy alta pero imponente peña de mismo nombre. Aquí tomamos la pista principal donde alguno recibió una majestuosa clase sobre las agallas de los robles, aunque esta pista, la abandonaríamos al poco rato para cruzar un río y adentrarnos en otro bosque, esta vez de hayas y llegar a unas campas que atravesamos para volver a salir a la pista principal.

A eso de las 12 empezaba a apretar el hambre y decidimos parar tomar un tentempié junto a una cabaña en un pastizal con unas espectaculares vistas. Desde aquí nos quedaba afrontar la subida final, primero por una pindia pista hasta llegar a una zona de pasto donde había una rustica cabaña encaramada en unas rocas y de ahí hasta la cima por un pastizal (que para variar también tenia una pendiente de la leche) que alguno lo afrontamos haciendo pequeñas zetas para hacerlo mas llevadero.

En la subida a la cima nos encontramos con otro grupo que venia desde Caloca, este grupo resulto ser el mismo que venía en el autobús que llevamos delante durante todo el Desfiladero de La Hermida y no me extraña que fueran en autobús pues eran un montón de ellos. Pero lo mas curioso es las ansias de hacer cima el primero que tenían todos, así que a mas de uno le debió sentar como una patada en los… que les adelantáramos en plena subida.

Mientras este grupo comía en la cima nosotros decidimos comenzar a descender y comer mas adelante en algún sitio en el que pegara menos el viento, eso si, a Tobi no lo volvimos a ver hasta que mientras comiéramos volvimos a ver aparecer de nuevo al grupo del autobús, con los que se quedo para disfrutar de sus bocadillos. Así llegamos hasta Collado Arauz, hasta donde sube una  pista que tras rebasarlo se adentra en la Provincia de Palencia. Continuando nuestro camino por la vertiente cántabra, bajamos por esa misma pista hasta las Praizas, una zona de pastizales donde comimos junto a una cabaña medianamente reformada, o al menos reformada pero no con mucho gusto por los detalles.

Tras comer descendimos casi hasta Cucayo por la vaguada que forma el río de la Requejada saliéndonos de la pista principal en el collado Sierra Lamoa y bordeando por la derecha el pico Mamozán, hasta enlazar justo antes de llegar a Cucayo con la pista (al principio) arreglada no hace mucho por lo visto, que mas tarde pasa a convertirse en una senda (como era originalmente) que bordea por un bosque de rebollos, la peña de Las Ánimas y comienza el descenso por Las Retuertas (Descenso que hace muchos años intentamos hacer, cuando andabamos de campamentos por la zona, pero que no encontramos y a parte de pillar alguna garrapata no conseguimos hacer nada mas, no se si nos darían mal las indicaciones o ahora los gps nos ayudan mucho, pero esta vez nos pareció muy fácil de encontrar) para tomar este camino hasta el río de Entreovejas que se cruza y se acaba llegando de nuevo a Bárago, entrando por el cementerio. Unos mas que otros tenían ganas de  llegar, ya que alguno tuvo un descenso largo y doloroso y que estoy seguro que recordara cortarse las uñas antes de la siguiente ruta.
Puedes ver el resto de fotos de la ruta aquí.

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domingo, 14 de abril de 2019

Motas del Pardo - La Marrulla - El Cotero desde Estacas de Trueba

Partimos de Bezana a las 8 de la mañana, bueno, 8:15 que alguno se le atragantó el desayuno y bajar a la perrina. Pero siempre es mejor que confundirse de día.

Tras la parada obigaroria para desayunar o re-desayunar, hoy en Vega de Pas, comenzamos el ascenso al puerto junto al que nace el río Trueba, en busca de un lugar donde dejar el coche, un objetivo difícil por la estrechez de la carretera y ausencia de cunetas aptas para dejar el vehículo. Suerte que solo ibamos 4 y entramos en un solo coche.

La salida la tomamos desde La Espina, junto al arroyo de Pardo en su cruce con la carretera. La pista que sube a las cabañas de Pardo. Una primera mala decisión nos hizo buscar camino entre matorrales fáciles pero incómodos, sobretodo cuando llegamos al Colladío y descubrimos que existía una ancha pista por la que ascender más cómodamente.


Ya desde este collado podíamos ver la cresta que continuaríamos, pasando por Matas del Pardo, donde encontramos una tarjeta de cima del club de montaña Aitzeder, hasta la Marrulla, pasando por el colladíllo de la Hormaza. En esta cima decidimos tomar las once, en las cabañas que hace años formaban una pequeña comunidad ganadera en el collado de la Marrulla. Sitio acogedor y que nos permitía resguardarnos del viento para tomar fuerzas para el último ascenso de esta ruta. A una cima me refiero.

En unos pocos minutos estábamos ascendiendo desde Sel de la Peña por la ladera de El Cotero, hasta dar con el punto geodésico que hay en su cima, desde donde re-programaríamos la ruta. Y es que se propuso sustituir la vuelta por el camino andado por una alternativa circular. Esta opción nos baja al valle, con la necesidad de sortear el río Engaña y volver a subir nuevamente por el Monte Retortillo.

Comenzamos a descender por el Cotero Sedantes y pronto damos con una pista que nos ha llevando dirección este-sureste. Dado que nos desviaba bastante, la alternativa era atravesar el bosque hacia el valle y sortear el río. Desde la distancia se puede ver un cortafuegos que nos permite subir por Monte Retortillo, así que nos metemos en faena y descendemos rápidamente por el bosque hasta el Engaña. Es lo suficientemente caudaloso como para necesitar un paso por el que saltar, y suerte tuvimos que dimos directamente aun paso bastante estrecho como para saltar por las piedras hasta la otra orilla.

En un claro con unos arboles caídos como bancos sacamos los bocadillos para comer, salvando el mini tentenpié de sandwich que a alguno le habían preparado (le esta bien por no prepararlo él mismo).



¡Cómo se paga comer justo antes de empezar a subir... ! Pero no quedaba otra que comenzar el ascenso por el cortafuegos de Monte Retortillo y atravesar las lomas de la Cotera Mayor hasta dar con los caminos abiertos entre los arbustos para regresar de nuevo al Colladío, desde el que volveríamos a descender a las cabañas de Pardo para recoger el coche, pensando ya en la próxima ruta.

Puedes ver la ruta que seguimos aquí, pero tened en cuenta que hay varios tramos que discurren sin camino, entre los escajos o atravesando el bosque. Aunque nada insalvable.


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El resto de las fotos aquí.

domingo, 24 de marzo de 2019

De Ramales a Hoyufrenu (Sierra de Hornijo)

El domingo 24 de marzo, tras varias dudas en el destino y alguna rajada de ultima hora, de alguno de los miembros que íbamos a formar parte del grupo para ir a esta marcha,  partimos hacia la zona oriental de Cantabria, mas concretamente a la Sierra del Hornijo, a intentar hacer cumbre en el pico Hoyufrenu a 1056 metros de altitud, el cual nos quedo pendiente en nuestra anterior visita a esta zona no hace muchos meses atrás en la que subimos al Pico San Vicente.

Este pico aunque es menos conocido que el San Vicente, es el mas alto del macizo oriental de la Sierra del Hornijo y ademas requiere de algo mas de destreza técnica, pues el camino hasta la cima no esta nada marcado y se realiza por una zona de lapiaz muy incomoda de andar y con alguna pequeña trepada.

Quedamos a las 8 en Peñacastillo y tras una breve parada para desayunar en Gibaja, llegamos a Ramales de la Victoria, población desde la que comenzaría nuestra ruta. Para ello tomamos la senda que va al barrio San Vicente (por cierto en estos pocos meses ya se había roto el cartel que indicaba el comienzo de esta) como hicimos en la ruta del Pico San Vicente, meses atrás, después de cruzar el río Gándara por el puente próximo al punto donde se junta con el río Asón.
Comenzamos andando entre orlas de bosque y pastizales por un sendero, en el que alguno (bueno… solamente lo vi yo que iba guiando la ruta) vimos fugazmente el primer corzo del día, hasta llegar a una pista que se bifurca en la zona conocida como El Ventorrillo donde tomamos la pista que poco a poco iba subiendo por callejos que iban de cabaña en cabaña pero al  estar cerrados por la vegetación en muchos puntos teníamos que ir paralelos a ellos por prados o entre arbolado buscando el mejor camino. Así seguiríamos hasta bordear Pico Redondo y empalmar con una larga pista que nos lleva hasta la entrada de la Canal de Ancillo.

Al comienzo de la Canal de Ancillo (la cual separa los dos macizos de la Sierra del Hornijo) decidimos parar a tomar las 11, aunque a alguno se le olvidaron, menos mal que somos generosos y repartimos (hay que quitarse peso de la mochila), así todos tomamos fuerzas, ya que a partir de este punto hasta la cima, todo seria subida.
La el camino que sube la canal discurre entre bonitas hayas de gran tamaño siguiendo el GR-74 “Corredor Oriental de Cantabria”, aunque cierto es que en algún punto esta un poco complicado de seguir porque si no vas atento te puedes salir, di que lo bueno de las canales es que no tienen perdida. Cuando llegamos a la parte mas alta, nos queda atravesar una zona mas llana con alguna hoya hasta llegar a una caseta de las torretas eléctricas. En este punto comenzamos la parte mas dura de la ruta, y es que  a la elevada pendiente tuvimos que sumarle una trepada por la roca ya que el camino no esta muy claro y tal vez no encontramos la mejor zona para realizar esta parte de la ascensión.
Finalmente llegamos al Hoyufresnu, después de cruzar una interminable e incómoda cresta de roca llena de las grietas típicas del lapiaz, donde parecía que las pequeñas cimas nunca acababan, como fue el caso del Pico de La Tobazona (1039 m.), con buzón y todo, y que detrás de este aun se escondía el que era nuestro objetivo.
Como curiosidad hay que mencionar el curioso buzón que había en esta cumbre, pues era un tupper de plástico, nada ecológico y muy provisional… así que igual el C. M. Visitación, tiene que ponerse a pensar en colocar nuestro primer buzón en una cima, ¿que opinas “Presi”?
Tras hacer cima comimos y con mucha pereza reanudamos la marcha, para no volver por el mismo camino decidimos bordear el pico San Vicente y bajar desde Manzaneda por el camino que atraviesa un bosque de encinas hasta juntarse con el río Gándara y llegar al barrio de Salto del Oso ya en Ramales. Para poder hacer esto, aun teníamos que encontrar una bajada algo mas cómoda y en la que no hubiese que trepar tanto como en la subida, por ello, decidimos seguir los rastros (o heces, que hoy estoy fino) dejados por los caballos, y es que si ellos habían llegado allí tendría que  existir un sitio por el que hubiesen subido, lo que esta claro es que por donde subimos nosotros no fue. Aunque la teoría estaba bien, la realidad fue que no encontramos ese paso y tuvimos que hacer un ligero destrepe para poder acceder a una zona menos rocosa (donde vimos el segundo corzo del día) y desde allí ir en dirección este para llegar a la carretera que nos llevaría a Manzaneda.


Una rápida bajada desde el cartel que ya pasamos en su día para subir al pico San Vicente, con breve parada en la "cueva" en que aquel día paramos a comer, nos llevó al final de la ruta y de vuelta a Ramales, donde nos esperaba una merecida y fresca cerveza.

El resto de fotos las podéis ver aquí...


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domingo, 24 de febrero de 2019

Pico Murcia

Tras tener que suspender varias veces la ruta al Pico Murcia, al fin nos coincidió un fin de semana con buen tiempo para subir a este mítico pico de la Montaña Palentina, aunque la verdad es que se encuentra entre las provincias de Palencia y León.


La ruta la organizamos para el domingo aunque no sabemos muy bien el motivo por el cual uno de nosotros se planto en el lugar de quedada el sábado, puede que fuesen las ganas de ir la montaña o que estuviera despistado, pero como es lógico y no podía ser menos, no se libro de las mofas durante buena parte del día (y lo que le queda jeje).

Tras la parada de rigor para desayunar algo antes de empezar la caminata, ademas esta vez paramos en la cafetería El Roble, donde el Presi ya es conocido y le saludan con un: “¡¡Aqui vienen los de Santander!!”.

Continuamos camino hasta llegar a Cardaño de Arriba, que estaba hasta arriba de coches, la mayoría para realizar alguna ruta por el Parque Natural de Fuentes Carrionas, como nosotros. En el primer tramo de la ruta no nos encontramos mucha nieve y podemos seguir claramente el sendero que va al Pozo de Las Lomas.

Llegamos hasta el puente que sobrepasa el arroyo Valcabe, casi en el punto donde se junta con el arroyo de Las Lomas, los caminos se dividen uno hacia dicho pozo y otro hacia la Majada del Asno al fondo del valle que forma el arroyo Valcabe y a los pies del Pico Murcia. A partir de cruzar el puente empieza a aumentar la cantidad de nieve que nos vamos encontrando, aunque como aun no hay mucha pendiente, podemos permitirnos avanzar sin ponernos los crampones, ya que las raquetas pensando que la nieve podía estar dura las dejamos en el coche.


En el momento que llegamos a la majada del Asno vimos que teníamos que ponerlos sin dudarlo, pues frente a nosotros teníamos un fuerte desnivel a salvar, lógicamente por otro lado, ya que casi no habíamos cogido altura desde que salimos de Cardaño de Arriba. Tras un breve pero intenso esfuerzo alcanzamos el collado entre el Pico Murcia y Las Cerezuelas y de aquí a la cima pudimos quitarnos los crampones ya que el camino sube por la cara opuesta del pico, la cual ya no tenia nieve.


El descenso decidimos hacerlo siguiendo el cordal formado por Las Cerezuelas, bajando hasta la cascada de Mazobre. Una bajada que si no llega a ser porque en algún tramo la nieve estaba blanda y metíamos la pierna hasta el fondo en la nieve, hubiésemos hecho volando. Desde la cascada de Mazobre ya solo quedaba seguir la pista hasta llegar al aparcamiento desde el cual también se puede ascender al Espigüete (ruta que hicimos hace un par de años) y desde allí caminando por la carretera (lo que fue un poco tedioso, ya que las piernas comenzaban a cansarse) de vuelta a Cardaño de Arriba.

El resto de fotos las puedes ver aquí...


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martes, 11 de diciembre de 2018

Pico San Vicente desde Ramales

Tras reprogramar la ruta prevista al Pico Murcia, posponiéndolo para otro fin de semana con mejor previsión meteorológica en la zona, gracias a la aportación de Marcos decidimos decantarnos por la zona oriental de Cantabria, más concretamente por el valle del Asón. Y es a Ramales donde nos lleva la ruta en la que ascenderemos a la cima por excelencia del municipio: El Pico San Vicente (910m).

Esta ruta parte del otro lado del Río Gándara, el cual podemos franquear por el puente que hay al final del pueblo, pasada la gasolinera, o bien un poco antes, a mitad más o menos, por una de las calles antes del Ayuntamiento, que nos lleva junto a la Quesería Quesos Prama, hasta el puente que nos cruza el Gándara. Desde el cruce tras el puente podemos ver un puente romano, que no cruzaremos ya que tomaremos la vía que sube por el Gándara, junto al cartel explicativo de la ruta PR entre el barrio de San Vicente y Ramales. La diferencia es llevar el sendero que asciende junto a la orilla del río (que tomaremos de regreso) o uno un poco más alto, pero ambos rodean la base del San Vicente para alcanzar el barrio de Soba.

Hay varios senderos y pistas que se van cruzando, unos de acceso al río y otro a los barrios y zonas de pastos. Siempre debemos procurar dejar el San Vicente a la derecha y el Gándara a la izquierda. Después de 45 minutos llegamos al cruce que une ambos caminos, juntándose para llevarnos hacia Manzaneda.

Después de este cruce de caminos nuestro sendero se separa hacia Manzaneda ascendiendo por el bosque, dejando atrás el camino hacia incedo. Este cruce viene claramente señalizado por un poste ya que ambas rutas pertenecen a PR’s.

El camino desde este punto se endurece por el aumento de la inclinación, que no dará descanso ya hasta Manzaneda(Soba). Algo destacable, en esta zona en la que abundan las cavidades, es una cueva a la derecha del camino, que nos serviría a la vuelta para resguardarnos del viento para comer.

Pero no paramos aún y llegamos a Manzaneda, aunque no nos adentramos en el barrio ya que un cartel nos enfila directos hacia el San Vicente, marcando desde aquí 55 minutos (alguno más será…) Ya llevamos dos horas caminando y la costumbre de parar a almorzar empieza a hacerse más notable. Decidimos parar junto al camino para poder compartir “las once”, eso sí, a las 12:15h…

Tras el almuerzo ya solo queda ir siguiendo los hitos que nos llevan por una zona ya algo más técnica para ir subiendo y trepando hasta la cima del San Vicente. El viento cada vez se hace más presente y en la cima solo hace para tomar las fotos de rigor y comprobar que quedan restos de un misterio de los que se han independizado el niño con la mula y el buey. Un último vistazo a las vistas de la costa, Santander, Santoña, y de Soba, al sur, la Sía.

Dado el tiempo que nos ha llevado hasta ahora la ruta y sabiendo lo cortos que son los días en esta época del año, decidimos volver de nuevo hacia el Gándara y así recorrer el camino que va junto al río. 

La bajada es más rápida y el viento no nos da tregua para comer, por lo que volvemos a la cueva que vimos mientras ascendíamos y así, al resguardo de esta abertura de la montaña, compartimos la hora de la comida.

Ya una hora escasa nos queda, descubriendo que el camino de la orilla es mucho más bonito que el que tomamos para subir por la mañana, sin duda un buen aporte para cualquiera que quiera hacer esta ruta y como sugerencia ya que llevan al mismo sitio pero con un paisaje más agradable.