lunes, 17 de agosto de 2026

Travesía 2026. Sierra de Gredos (Ávila) (2/2)

El segundo día de travesía también tocó madrugar. Y eso que íbamos a ir más ligeros, con la bendita mochila de ataque y dejando el campamento base en el refugio de la Laguna Grande, pero la ruta que nos habíamos marcado seguía siendo larga y exigente.

La idea principal era coronar el pico Almanzor. Bueno, esa era la teoría, porque después de las penurias del día anterior —con un calor de justicia que hizo que los alojados en el refugio nos miraran con esa mezcla de piedad y cara de estos están zumbados—, hubo algo de indecisión a la hora de que todos optasen por seguir el plan establecido. Sergio optó por descansar en el entorno del refugio ya que uno de sus hijos, recuperándose de una rotura de ligamentos del tobillo, no presentaba signos de poder con otra exigente ruta, y realizaron un paseo entorno a la Laguna y el collado del camino a la plataforma.


El resto del grupo arrancó la ascensión hacia la cima. Subimos por una canal cargada de grandes bloques de piedra, sin más camino que el que intuíamos siguiendo los hitos. Tras una breve parada a mitad de subida, tuvimos que elegir: podíamos coger una variante a la izquierda que daba más vuelta pero era más tendida, o ir a lo valiente. Como somos unos ansias, tiramos directos a lo bestia hacia la Portilla del Crampón, que, tras una trepada muy sencilla, nos dejó en un suspiro a los pies del pico.



El tramo final ya exigía alguna que otra trepada en la que surgen las clásicas dudas de «¿es por aquí o por allá?», aunque para montañeros con nuestra experiencia eran un juego de niños. Tras hacernos las oportunas fotos de cumbre —de tres en tres o de cuatro en cuatro porque arriba no cabía ni un alfiler—, emprendimos la bajada rapidito para no armar atasco y dejar paso a otros grupos.


Como siempre, bajar es más puñetero, pero todos lo solventamos sin novedad... salvo una honrosa excepción. Uno de los nuestros, o bien porque le dio un patatús al ver la altura, o porque vio pasar el tren de la comedia, aprovechó que otro grupo llevaba una cuerda para auxiliar a dos inexpertos bloqueados. Ni corto ni perezoso, se coló en el pack para que le bajasen a él también un minitramo que no presentaba la más mínima dificultad. Menudo fichaje. El chiste con el "bajado en rapel por supervivencia" nos duró el resto de día. 


Superado el drama, la ruta continuó sin sobresaltos. Seguimos cumbreando hacia La Galana. Eso sí, antes de alcanzarla, dos miembros del grupo decidieron que por ese día había sido suficiente y se tiraron por una canal a la derecha para descender directos al refugio. Su objetivo vital era claro: estrenar el día con un bañito y una cervecita fresca tras cruzar la Portilla de los Cobardes, lugar idóneo donde vacilar al “rescatado” con cuerda.

Algunos de los que quedaron coronaron La Galana y seguimos hasta la Portilla de las Cinco Lagunas, un mirador brutal sobre las lagunas. Aquí el terreno estaba plagado de hitos caóticos sin un sendero claro. Desde aquí, un ruego a la comunidad montañera: por favor, dejen de inventar hitos nuevos cada dos por tres, que al final aquello parece una feria de mojones de piedra y uno no sabe si va hacia Gredos o hacia Mordor.


Desde la portilla bajamos por una canal pedregosa pero rápida hasta la primera de las Cinco Lagunas (Laguna Cimera), donde tocaba comer algo y refrescar los pies castigados. Con el buche lleno, nos tocó subir de nuevo un collado que desemboca en El Gargantón, donde por fin pisamos el primer sendero marcado de toda la jornada.


¡Bendita civilización! Fue un subidón anímico para todos, especialmente para los que ya arrastraban la rodilla protestando y veían cómo se nos venía encima una tormenta amenazante que, al final, se quedó en cuatro gotas mal contadas. El camino nos devolvió a la Laguna Grande y, tras dejar las mochilas en el refugio, absolutamente nadie rechazó el tradicional baño, lloviese o no lloviese. Si es que nos va la marcha.

Al día siguiente ya las fuerzas solo permitían que 4 de los componentes del grupo completaran la última cima programada, el ascenso al Casquerazo desde el Refugio. El resto recogimos las mochilas y tranquilamente fuimos recorriendo el camino a la plataforma, parando para hacer fotos, refrescarnos y hacer tiempo para que el resto del grupo nos alcanzase.


El camino a la plafatorma es un sendero familiar y por ello nos cruzamos con un montón de excursionistas que madrugaban para acercarse a la Laguna grande. Otros con los que nos encontramos estaban como cabras. Literalmente, ya que estos animales están tan acostumbrados a los que pasamos por este camino que ni se inmutan, se dejan fotografiar y hasta te piden comida...


Mientras tanto el grupo de avanzada coronaba con éxito la cima y en un descenso de apenas 45 minutos estaba de vuelta en el refugio. Solo un refresco rápido y el repaso de las cuentas con el refugio y ya estaban de vuelta en el camino. Pese a la rapidez se percataron de que dos de los que practicaban deporte esa mañana en el camino de la Plataforma de Gredos a La Laguna no pasaban desapercibidos. No eran otros que los hermanos Heras, Roberto y Miguel, grandes deportistas ahora de trail. La cosa quedó en una foto:


Ya con el grupo al completo terminamos el último kilómetro a la plataforma, realizando la típica foto de llegada que completaba el círculo con muchas anécdotas, sudor y buenos recuerdos como siempre. Agradecidos de una buena travesía, recogimos todo para realizar el tradicional baño en grupo. Encontramos una poza gracias a Carlos que se había informado bien y antes de seguir nos refrescamos en uno de los afluentes del Tormes antes de comer junto al camping de Gredos.

Puedes ver todas las fotos en el album del club pulsando aquí.

Nos vemos en el valle

domingo, 16 de agosto de 2026

Travesía 2026. Sierra de Gredos (Ávila) (1/2)

La travesía preparada para este año 2026 nos ha llevado a la Sierra de Gredos, cadena montañosa del Sistema Central de la penísula. Para poder realizar la ruta se programa un día de aproximación a la platafotma, aparcamiento habilitado en el parque Natural para poder dejar los vehículos, que incluye pernocta en el camping de Gredos.

Este año prometía ser el más numeroso en cuanto a participantes pero a última hora por la baja de tres de ellos más o menos volvimos a ser casi los mismos en número pese a importantes bajas como Nando y Pichi a los que echamos mucho en falta. La siguiente esperamos contarcon su compañia.


Llegados a Hoyos del Espino el grupo de 14, de los que recogimos a uno de camino al paso por Valladolid, el grupo se completó con los tres que nos esperaba en el camping. Tras el montaje de tiendas y el baño en el río,el maestro de ceremonia se puso manos a la obra para deleitarnos con una sabrosa paella de marisco que no duró más de un suspiro. Gracias a Carlos llenamos el buche y nos fuimos a dormir.

Primer y largo día de ruta: el plan comenzaba de madrugada con el sigiloso desmonte y recogida mientras desayunábamos alrededor de la paellera convertida en cacerola para la leche, hojaldres, bizcochos... y al coche para poner rumbo a la plataforma. 

Y es que algo de lo que nos enteramos sobre la marcha es que el parque regula la entrada con un cargo por estacionamiento si se llega más tarde de las 8 am. Tres de los 4 vehículos pasamos antes de dicha hora por lo que pudimos estacionar gratuitamente.

Preparados ya para la ruta, comienza la travesía:


Tomando la salida del parking, ascendemos lentamente hasta el cruce del camino que lleva a la laguna grande con otros senderos. Cogiendo el que toma dirección hacia Prado Barbellido, comenzamos paralelos al riachuelo del mismo nombre hasta un paso donde lo cruzamos para ir lentamente ascenciendo, pasando junto al Chozo de Prao Puerto en dirección a los Campanarios.

En este punto y resguardados por las rocas de esta elevación, dejamos las mochilas y cogemos algo de agua y comida para seguir el cordal que nos llevará a La Mira. Dicho camino nos llevá por la Portilla Pelucas al Risco del mismo nombre ya traves de las Molederas llegamos a la cima de La Mira.


Nos queda des andar el camino hasta las mochilas para poder continuar hacia la Laguna Grande. Llegados de nuevo a los Campanarios nos detenemos a comer. Durante este tiempo nos planteamos, por lo que queda de ascenso y ruta hacia los Altos del Morezón si no sería más aconsejable volver al camino de la plataforma hacia Laguna Grande. Tras debatirlo confiamos en el plan preparado y nos dirigimos hacia el Refugio del Rey.

Para ello continuamos cordal son sus ascensos y leves descensos, atravesando La Majada Cerrada y subiendo al la Piedra del Tumbo para encontrarnos con el sendero que proviene de Candeleda en el Puerto del mismo nombre. Desde ahí el camino está más marcado y nos lleva pasando por las ruinas del Refugio del Rey y alcanzando la Cuerda de dicho Refugio para alcanzar los Altos del Morezón y la cima del mismo nombre. Foto de cima obligada sin dejar mucho tiempo ya que no nos sobra para poder llega a la hora tope para la cena en el Refugio Elola, que nos dijeron que era de las 19:30h.


Sin darnos cuenta que el abrupto sendero de bajada estaba antes de la cima, la pasamos en dirección Suroeste y comenzamos el descenso. Antes nos percatamos de otra vía de descenso pero la descartamos ya que se veían pasos complicados para los que probablemente se requiriese material. Unos metros por debajo del Morezón y tomando dirección noreste damos con el sendero jitado que nos llevaría  hasta el camino empedrado que une el Refugio con la plataforma, no sin antes demostrar nuestras dotes siguiendo las marcas y descenciendo por un terreno poco amigable. Esta es la parte que hace que esta ruta no sea para todos los públicos y torne a calificarlo como difícil o muy difícil. 

Ya a los que íbamos en retaguardia nos daban las 19:30 en el comienzo de la Laguna Grande y nos nos quedaba otra que continuar lo más rápido posible a ver si llegamos a tiempo. Por suerte al llegar los compañeros en vanguardia nos confirman que hasta las 20:30h podemos entrar a la cena, así que una rápida ducha a la intemperie, ya que no nos da tiempo a subir al pozo esmeralda a los últimos, nos relaja para tomar la cena con ganas. Y es que en este Refugio cuentan con una sola ducha fuera del refugio, preparada entre unas rocas. Con la tubería de plástico expuesta al sol, el agua no está nada mal.


Reunidos con el resto del grupo, unos en el pozo, otros en la ducha, conseguimos refrescarnos para atacar la cena. Unas buenas lentejas con verdura, seguido de arroz blanco con carne estada nos permitían reponer fuerzas y un postre de chocolate ponía la guinda a este primer día de ruta: 21km con un desnivel de unos 1422m positivos que tardamos en realizar 11h y 40 minutos.

Os dejo el track subido a Wikiloc.


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Si queréis seguir la travesía, continua aquí.

Y el album de fotos de la misma está disponible en el siguiente enlace.